Si sois un poco foodies, y sé que lo sois, ¿cuántas veces habéis fantaseado con montar vuestro local de restauración bajo la premisa de "quiero ofrecer lo que me gustaría encontrarme como comensal"? Eso es exactamente lo que hicieron Kirstin, Carla, Eduardo y Jovan,
dos parejas a las que parecía que les unía su pasión por el café, pero en el fondo lo que compartían es el bienestar que siente el buen anfitrión; aquel que disfruta pensándolo todo al detalle para que su invitado esté cómodo.
Oma, de hecho, significa abuela en alemán. ¿Hay alguien que esté más pendiente que una abuela para llenar de felicidad tanto nuestra alma como nuestra barriga?
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