El doble aniversario de la «revolución cultural» de Mao pasa desapercibido: sesenta años de su inicio y cincuenta de su clausura a la muerte del Gran Timonel. Para desviar la atención sobre su fracaso, el maoísmo convirtió a los estudiantes en Guardias Rojos: rebelarse contra sus profesores del «mundo viejo»: cambiar nombres de poblaciones y calles; apalear «capitalistas» (sastres, barberos, vendedores ambulantes); saquear mezquitas, iglesias y pagodas; quemar libros y manuscritos milenarios. El 'Libro Rojo', única lectura. Para conocer la devastación maoísta, lean este verano la Trilogía del Pueblo de Frank Dikötter: 'La gran hambruna en la China de Mao', 'La tragedia de la liberación' y 'La Revolución Cultural' (Acantilado). El autócrata o el político candidato a tal condición que...
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