Cada verano, el litoral español se transforma en una pasarela flotante donde la geografía social ya no se mide en kilómetros, sino en metros de eslora. Ibiza, Mallorca, Formentera y Menorca conforman el corazón de ese mapa, con Marbella como capital histórica del lujo en el sur . Pero la lista crece con escenarios como Sanxenxo, Barcelona, Cantabria o San Sebastián. Y este año, además del desfile habitual de embarcaciones de lujo, el calendario náutico aporta su propio glamour: las grandes regatas del Mediterráneo, donde la realeza, la aristocracia y el famoseo no solo posan en cubierta, compiten en ella . Empieza la temporada alta, la que permite a los famosos navegar libremente en mar abierto con lujo y discreción. Las Pitiusas arrancan a lo grande. Hace pocas semanas, David y Victoria Beckham revolucionaron la pretemporada ibicenca a bordo de un yate valorado en 18 millones de euros , convirtiendo el puerto de Ibiza en escenario de un auténtico fenómeno fan. Navegaron entre Ibiza y Formentera junto a sus hijos Romeo y Harper. Casi en paralelo, Jonathan Andic, heredero del imperio textil Mango, eligió Ibiza para una escapada en yate apenas diez días después de salir de prisión bajo fianza de un millón de euros. La isla también es refugio íntimo para la marquesa de Griñón: Tamara Falcó regresa cada verano a su versión más tranquila, lejos de las discotecas, mientras que en veranos anteriores ya se la vio navegando junto a Íñigo Onieva con amigos como Enrique Eguiraun o Jaime Fenwick desde Sotogrande. Tampoco falta la generación 'Élite': Ester Expósito aprovechó su paso por la isla para pasar un día en un yate con amigos, entre ellos, Arón Piper. Pero quizá la postal más comentada del verano sea la de Victoria Federica. La nieta del rey Juan Carlos se presentó a bordo del SY Aiglón, un velero de dos mástiles de 45 metros, construido en 1970 por el astillero Abeking & Rasmussen y rediseñado por André Mauric , propiedad de la familia Matutes, dueña del imperio hotelero Palladium valorado en más de 600 millones de euros . La embarcación, con seis camarotes de lujo y capacidad para doce personas, la compartió con amigas como Inés Laffón y María Monfort Matutes, además del futbolista Álvaro Odriozola. Desde Ibiza, su agenda siguió rumbo al sur , donde se convirtió en figura habitual del Starlite Festival, antesala de la cita social marbellí por excelencia. En Mallorca, el verano tendrá este año dos protagonistas de lujo. Por un lado, Georgina Rodríguez quiere que Port d'Andratx sea su rincón fetiche: ha sido vista en aguas de Illetes y del puerto de Andratx a bordo de su yate, el Azimut Grande 27 Metri, una embarcación que luce las iniciales 'GC' en referencia a ella y sus hijos , buscando la tranquilidad y exclusividad de esa zona de la isla. Por otro, la bahía de Palma vuelve a recibir a Jeff Bezos y Lauren Sánchez con su Koru, un velero de 127 metros valorado entre 250 y 500 millones de dólares, con capacidad para 18 invitados y una tripulación de hasta 40 personas, repartidos en más de 3.500 metros cuadrados con piscinas, spa, cine y beach club, escoltado por su yate auxiliar Abeona, de 75 metros y unos 75 millones de dólares . La pareja ya ha protagonizado cenas con Leonardo DiCaprio y la modelo Vittoria Ceretti en restaurantes de Ibiza durante escalas anteriores. Este año, la apuesta subirá y se esperán más estrellas, más lujo, más gasto . Pero Mallorca, además de plató, es pista de carreras. La temporada náutica arranca con la Superyacht Cup Palma en junio y se cierra con la segunda cita de las 52 Super Series en Puerto Portals a mediados de agosto. Pero el plato fuerte es la Copa del Rey MAPFRE , que en su 44ª edición se disputa a finales de julio en el Real Club Náutico de Palma, con el rey Felipe VI como participante habitual al timón de su equipo. Ver pasar la flota con la Catedral y la Tramuntana de fondo es , según los organizadores, uno de los grandes espectáculos gratuitos del verano balear. Marbella, mientras tanto, conserva su papel de capital del lujo de toda la vida, heredado de las grandes fortunas del Golfo Pérsico que desde los años ochenta convirtieron Puerto Banús en extravagancia flotante donde conviven megayates con bandera de conveniencia, tripulaciones de gala y una clientela variopinta. Mientras los focos apuntan hacia la cantera de Nagüeles, sede del Festival, la verdadera prolongación de la fiesta suele encontrarse unos kilómetros más al sur, sobre las aguas del Mediterráneo, donde las estrellas cumplen el sueño de un verano con yate, cubierta al sol y una escapada al mar entre concierto y concierto. La historia se repite cada año. Durante las semanas de Starlite, Puerto Banús es en un desfile flotante de embarcaciones de lujo, algunas propiedad de grandes fortunas y otras, alquiladas para la ocasión. A bordo se cierran negocios, se celebran reuniones de amigos , se improvisan fiestas privadas y, sobre todo, se disfruta de una intimidad imposible de encontrar en tierra firme. Entre los rostros más vinculados a este particular estilo de vida figura desde hace años el actor Antonio Banderas , convertido en uno de los grandes embajadores de la Costa del Sol: de hecho, su apellido está asociado desde hace años al proyecto de regatas Teatro del Soho San Miguel , liderado por su hermano Javier Banderas. El equipo compite actualmente con un moderno XR-41 y participa en algunas de las pruebas más importantes del calendario español. Aunque el actor siempre ha cultivado una imagen mucho más discreta que la de otros miembros del universo VIP local, las jornadas de navegación forman parte de su relación histórica con el litoral malagueño. Si existe una estrella internacional que ha abrazado Marbella como si fuera su casa es Eva Longoria , una de las invitadas más fieles del festival y presencia constante en los veranos de la Costa del Sol. Sus vacaciones suelen alternar villas privadas, clubes de playa y salidas en barco, ya sea alquilado, o de familiares y amigos, consolidando una imagen inseparable de la Marbella más exclusica, la de Rafael Nadal y su catamarán Sunreef Great White ; la de Lewis Hamilton, un habitual del circuito mediterráneo de superyates, o Novak Djokovic, otro clásico cliente en embarcaciones de lujo durante el verano. También ha sido frecuente encontrar estos años en la zona a Richard Gere y su esposa, Alejandra Silva. Sus visitas a Marbella eran constantes. La combinación de discreción, buen clima y privacidad que ofrece la navegación encaja con el perfil de esta discreta pareja. En una categoría distinta se mueve Will Smith . Cada una de sus apariciones en Marbella genera expectación inmediata. El actor ha encontrado en la Costa del Sol un refugio recurrente durante sus visitas a España, donde suele combinar compromisos públicos con jornadas mucho más relajadas a bordo de embarcaciones privadas. En el norte, Sanxenxo lleva años ganándose el sobrenombre de 'Marbella gallega', y este verano lo confirma con nombre propio: Valoria B. El yate de Amancio Ortega tiene un perfil clásico, tres cubiertas y cinco estancias principales, con 47,3 metros de eslora y una tripulación de nueve personas , 9,60 metros de manga y un desplazamiento de 582 toneladas, con capacidad para diez pasajeros. Construido por el astillero holandés Feadship en 2018 , está valorado en unos 35 millones de dólares, con unos costes anuales de mantenimiento que rondan los tres millones. Su nombre rinde homenaje a Valoria la Buena, el pueblo vallisoletano de origen de Josefa Gaona, madre del empresario y tiene como base de operaciones el puerto de Sanxenxo, donde queda amarrado cuando Ortega está en tierra firme. Este mismo mes de mayo, el empresario salió a navegar con amigos por las Rías Baixas, adelantándose a la temporada. Valoria B, sin embargo, es solo el barco «pequeño» de la familia. Ortega encargó a Feadship un nuevo megayate de 72 metros de eslora y 564 metros cuadrados , con un coste de 182 millones de euros, capaz de albergar hasta 18 personas entre pasajeros y tripulación, y entre sus características destacan un helipuerto , una piscina de 3,3 metros, un jacuzzi, un parque infantil y una suite principal junto a nueve camarotes adicionales. Es esta embarcación mayor, es la que más se asocia a las travesías mediterráneas de Marta Ortega, presidenta de Inditex, mientras su padre prefiera la discreción gallega de su Valoria B. A ellos se suma, como vecino ilustre de la zona, el expresidente Mariano Rajoy , que tiene en Sanxenxo su residencia de verano. Cantabria y San Sebastián completan el cuadro. Santander conserva el eco de los veranos reales en el Palacio de la Magdalena y es plaza fuerte de grandes apellidos del mundo financiero, con la familia Botín como vecinos ilustres de la bahía. San Sebastián, por su parte, atrae a una aristocracia y alta burguesía vasco-madrileña que prefiere el perfil bajo de la Concha a los flashes baleares . Barcelona, con su Port Vell remodelado, juega de escala discreta para quienes navegan la costa catalana camino de la Costa Brava. Entre regatas reales, siestas en megayates y escapadas familiares de toda la vida, el estío confirma una norma no escrita de nuestra alta sociedad: cuando sube el termómetro, hay que subirse a un barco . Aunque, como se aprecia en las ilustraciones de las revistas y en los posteos de las redes sociales, rara vez se cumple no sin antes inmortalizar tan envidiada estampa veraniega.