El look de Inés Domecq en la boda de Ana Domecq confirma por qué es una de las invitadas mejor vestidas de España
La boda de Ana Domecq Martel y Alberto Mencos Rovira reunió este fin de semana en Jerez de la Frontera a algunos de los nombres más conocidos de la sociedad andaluza. Sin embargo, entre todos los estilismos que desfilaron por la iglesia de San Mateo, hubo uno que rápidamente comenzó a acumular comentarios en redes sociales y fotografías en las crónicas del enlace: el de Inés Domecq.
Acostumbrada a convertirse en uno de los focos de atención en cada evento al que asiste, la empresaria y directora creativa de IQ Collection apostó por un diseño perteneciente a su propia firma, demostrando una vez más su capacidad para reinterpretar el estilo invitada desde una perspectiva contemporánea.
Un vestido construido alrededor del color
Lejos de las propuestas románticas o los estampados florales habituales en las bodas de verano, Inés Domecq apostó por un vestido de silueta arquitectónica construido a través de grandes bloques de color.
El diseño combinaba un cuerpo ajustado en rojo con escote barco que dejaba los hombros al descubierto y una discreta abertura cut out bajo el pecho. A partir de la cintura, una amplia falda de volumen estructurado incorporaba franjas horizontales en negro, rojo y blanco, creando un efecto visual muy llamativo.
La elección no solo reforzaba la verticalidad de la silueta, sino que también aportaba un aire casi escultórico al conjunto. En cuanto a los accesorios, la empresaria optó por complementar el vestido con sandalias negras de tiras finas, un bolso acolchado negro y grandes pendientes dorados de aro.
El sello reconocible de IQ Collection
Quienes siguen la trayectoria de Inés Domecq reconocerán rápidamente algunos de los códigos que han convertido a IQ Collection en una de las firmas españolas más exitosas de los últimos años.
Las líneas limpias, las siluetas estructuradas y el protagonismo del color forman parte habitual de las colecciones de la marca. En este caso, todos esos elementos aparecían concentrados en una única pieza que conseguía resultar sofisticada sin necesidad de recurrir a bordados, pedrería o excesos decorativos.