Se acabó el 'contouring'. Ya no hay inductores de colágeno ni hilos tensores de pómulos que valgan. Adiós a los trajes de solapa estrecha y a las 'slim ties' para proyectar modernidad. Pedro Sánchez ha vuelto a lo clásico. Se ha desmaquillado y bajo el decapado ha reaparecido el P. S. feroz que siempre estuvo ahí. ¿Se fijaron en el Consejo Europeo del otro día? Ufano, sonriente, relajado, con esa carita de los que van por la vida relamiéndose mientras fijan la mirada y piensan «no sabéis con quién estáis tratando, queridos». Y mientras el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y su constelación de compinches se hacían chiquititos en la Audiencia Nacional, Sánchez se venía arriba en Bruselas y se...
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