Ayudar en casa, acompañar a un abuelo o colaborar en el cuidado de un hermano pequeño -a veces con discapacidad- no conlleva, por defecto, que un adolescente esté viviendo una situación de ' parentificación '. La dificultad surge cuando esa colaboración deja de ser algo puntual y adecuado a su edad para convertirse en una responsabilidad propia de un adulto : intensa, continuada en el tiempo, asumida en soledad y sin apoyos suficientes. Según un reciente informe del Parlamento Europeo, esta situación afecta a entre el 4 % y el 10 % de los menores de la Unión Europea. Además, hasta un tercio de estos jóvenes asume niveles elevados o muy elevados de cuidados, incluidos aquellos que atienden a familiares...
Ver Más