Científicos descubren que el agua de cocción de las legumbres sirve para hacer merengue sin huevo y materiales biodegradables
Las legumbres son un alimento clave por su aporte de proteínas vegetales, fibra y minerales esenciales. Sin embargo, un grupo de investigadores argentinos identificó que el líquido que muchas personas desechan tras cocinarlas también posee un alto potencial para la alimentación y la fabricación de materiales sostenibles.
Ese líquido se conoce como aquafaba. Se trata del agua viscosa donde se cocinan legumbres como garbanzos, lentejas y porotos. Según especialistas del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencia y Tecnología de los Alimentos de Argentina (Cidca), este subproducto podría utilizarse como materia prima en distintas aplicaciones.
La investigación fue desarrollada por expertos del Cidca, entidad vinculada al Conicet, la Universidad Nacional de La Plata de Argentina y la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires. El proyecto contó además con la colaboración del Grupo L.
La líder del estudio, María Eugenia Golzi, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, explicó que gran parte de las investigaciones internacionales se concentraron en la aquafaba obtenida del garbanzo. No obstante, su equipo dirige los esfuerzos hacia otras alternativas como las lentejas y los porotos.
La investigadora señaló que las lentejas figuran entre las legumbres de mayor consumo en la provincia de Buenos Aires. También destacó que Argentina posee condiciones agronómicas favorables para la producción y exportación de porotos.
Uno de los principales hallazgos permitió desarrollar merengues y muffins veganos sin utilizar huevos. Los investigadores determinaron que la aquafaba de lentejas cuenta con propiedades funcionales que facilitan este tipo de preparaciones.
Además, este líquido aporta proteínas, fibras, hidratos de carbono y minerales, características que amplían sus posibilidades de uso en la industria alimentaria.
El equipo también analizó el potencial de otros residuos alimentarios. Golzi indicó que la industria agroalimentaria genera grandes volúmenes de subproductos con compuestos bioactivos. Sin embargo, advirtió que la viabilidad de cada sustituto requiere una evaluación integral y no depende únicamente de su composición química.
Otro resultado relevante surgió en el campo de los materiales biodegradables. Los investigadores encontraron que la aquafaba y la harina de legumbres pueden emplearse de forma conjunta para desarrollar materiales sostenibles.
Según los especialistas, esta combinación podría utilizarse en la fabricación de envases alimentarios más amigables con el ambiente. El objetivo es reducir la dependencia de polímeros derivados del petróleo y disminuir el impacto ambiental.
De cara a las próximas etapas del proyecto, los académicos trasladarán los protocolos aplicados en lentejas al estudio de los porotos. La meta consiste en evaluar las características estructurales de esta legumbre y avanzar hacia una plataforma de materiales sustentables de origen regional.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.