Warsh se estrena al frente de la Reserva Federal manteniendo los tipos de EE UU sin cambios pese al acelerón de la inflación y los deseos de Trump
La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos decidió este miércoles -por cuarta reunión consecutiva- mantener los tipos de interés sin cambios en el rango de entre el 3,5% y el 3,75%, una decisión ampliamente esperada por los mercados, pese a que los indicadores económicos apuntaban en otra dirección. La reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) estuvo marcada por el debut de Kevin Warsh como presidente de la institución, tras su reciente nombramiento en mayo al frente del banco central estadounidense.
Warsh, que durante años fue considerado un “halcón” monetario por su postura favorable a tasas altas para controlar la inflación, como candidato de Trump cambió de narrativa: tipos de interés más bajos y una comunicación menos transparente.
La realidad económica, sin embargo, ha reducido su margen de maniobra. La inflación de Estados Unidos repuntó en mayo hasta el 4,2% -su nivel más elevado desde abril de 2023- por el encarecimiento de la energía como consecuencia del conflicto en Oriente Medio. En línea con el índice general, la tasa de inflación subyacente, que descuenta el impacto de la volatilidad de la energía y de los alimentos, subió en mayo al 2,9% anual, también por encima del objetivo de la Fed del 2%.
En este contexto, los indicadores llamaban con claridad a una subida de tipos, pero el acuerdo de paz entre EE UU e Irán, que ha disparado las bolsas y abaratado el petróleo, insufló algo de esperanza y rebajó las expectativas de una subida de tipos. Ante la incertidumbre, Warsh ha optado por no actuar y mantener el precio del dinero donde está a la espera de ver cómo evolucionan los precios, tomando distancia del Banco Central Europeo (BCE), que la pasada semana endureció su política monetaria con una subida de 0,25 puntos porcentuales para reforzar la lucha contra las presiones sobre los precios.
Warsh tiene más margen de maniobra que su antecesor, Jerome Powell, quien durante meses fue víctima de las presiones de Trump por negarse a reducir los tipos de interés. El mandatario lo insultó repetidamente, respaldó investigaciones sobre supuestos sobrecostes en renovaciones de edificios de la Fed y también impulsó la salida de la gobernadora Lisa Cook, en movimientos que expertos calificaron como ataques sin precedentes contra la independencia del banco central.
Sin embargo, con Warsh, se muestra más transigente, al menos, por el momento. "Quiero que Kevin sea totalmente independiente. No me mires, no mires a nadie, haz lo tuyo y haz un gran trabajo", dijo Trump durante su toma de posesión. En su primera decisión, al menos, le ha tomado la palabra y ha hecho caso omiso a las exigencias previas del presidente estadounidense para bajar los tipos.
La decisión de la Fed ha sido unánime con el objetivo de "garantizar la estabilidad de precios", que han escalada muy por encima del objetivo del 2% por las incrementos de los precios, especialmente los energéticos. El mercado labora, en cambio, se ha mantenido "prácticamente" sin cambios y el crecimiento de la productividad y la inversión de capital se mantienen "fuertes".
A su vez, el banco central publicó hoy también su informe trimestral de proyecciones económicas, que muestra que de 18 miembros del FOMC que brindaron datos para el documento solo uno apuesta por bajar los tipos de interés por debajo del 3,5% este año. Otros ocho se inclinan por mantenerlos en su nivel actual, y tres consideran que deberían subirse y situarse entre el 4% y el 3,75% para cuando acabe el año. Cinco se mostraron a favor de incrementar el precio del dinero por encima del 4% en este 2026, y uno por situarlo entre el 4,5% y 4,25%.