Del brunch con tarta de coco a Topuria: las dos Américas resumidas en el 80 cumpleaños de Biden y de Trump
Hace algo menos de cuatro años, el entonces presidente de Estados Unidos, Joe Biden, celebró su 80 cumpleaños con una discreta celebración familiar en la Casa Blanca de la que apenas hay como evidencia la foto subida por su esposa Jill a Instagram.
En ella se ve a Biden soplando con sumo cuidado la vela de una tarta de coco (“¡su preferida!, reza el post) en un brunch en el que solo aparecen ocho familiares. Ocho.
Ayer, su sucesor, Donald Trump, convocó una fiesta multitudinaria en la Casa Blanca, levantó un ring de lucha libre y retransmitió el combate en directo a todo el mundo.
En sus cinco décadas en la vida pública, Biden siempre ha preferido celebrar sus cumpleaños en privado, incluso los que celebró como presidente. “Para Biden, la pregunta era: '¿Cómo puedo hacer esto de una manera que celebre quién soy y con quién quiero estar en este cumpleaños tan importante, y a la vez, que gestione los aspectos políticos del evento?'”, afirmaba hace unos días Peter Loge, profesor de comunicación política en la Universidad George Washington, al The Washington Post. “En contraste con Trump, que dice: '¿Cómo puedo ser el Trump más Trump posible, de la manera más Trump posible?'”, añade Loge.
La celebración del 80 cumpleaños, tanto una como otra, son la mejor prueba de cuánta distancia hay entre uno y otro político. Para entenderlo mejor, aquí van las 7 principales diferencias entre una y otra fiesta de cumpleaños de los dos presidentes de mayor edad en la historia de Estados Unidos:
1. El escenario. Biden eligió una estancia privada de la Casa Blanca sin periodistas, ni fotógrafos, ni testigos. Trump un espectáculo nacional televisado en el jardín sur de la Casa Blanca convertido para la ocasión en un recinto deportivo, con un octágono gigante, estructura "The Claw", fuegos artificiales y producción masiva
2. El programa. En el caso de Biden, un brunch con la tarta de coco como estrella invitada. En el de su sucesor, el evento UFC por todo lo alto.
3. Los invitados. Los escasos familiares y amigos cercanos de hace cuatro años contrastan con el recinto lleno a rebosar para mayor gloria de Trump.
4. La cobertura mediática. Una foto en Instagram y unos comentarios sueltos en la prensa en el caso del demócrata, miles de espectadores presenciales y audiencia mundial en el caso del republicano.
5. El mensaje. El cumpleaños de 2022 tenía como objetivo minimizar el debate sobre la edad de Biden y sus capacidades para llevar las riendas del país. El de 2026, por el contrario, ha servido como escaparate para exhibir las capacidades del líder.
6. El coste y la logística. En el caso de Biden, mínimo, por muy cara que resultase la preciada tarta de coco. En el cumpleaños de Trump, se exhibió el despliegue sin ningún intento por esconderlo.
7. La agenda. El cumpleaños del expresidente fue prácticamente un apéndice de la boda, el día anterior, de su nieta Naomi, el verdadero acto familiar de esa semana. El de Trump no solo ha sido el acontecimiento central de la semana, sino que el presidente ha hecho todo lo posible por regalarse un acuerdo de paz con Irán. Lo ha logrado in extremis.