Atentos a... Guéla Doué, el hermano que creció en la sombra
El pasado 4 de junio se enfrentaron Francia y Costa de Marfil en uno de los partidos preparatorios para el Mundial. Cherki adelantó a los galos al borde del descanso y, ya en la segunda parte, los marfileños remontaron para imponerse por 1-2. El gol del empate lo firmó Guéla Doué, francés de nacimiento pero internacional con «los Elefantes». No fue una historia cualquiera, porque detrás de ese tanto estaba la trayectoria de un futbolista que ha tenido que crecer a la sombra de alguien extraordinario y que, aun así, ha encontrado su propio camino.
Guéla nació en Angers, hijo de padre marfileño y madre francesa. En su familia el fútbol era una presencia constante y compartió desde niño entrenamientos, partidos improvisados y sueños con su hermano menor, Désiré. Lo que ninguno imaginaba entonces era que ambos terminarían jugando un Mundial, aunque defendiendo países distintos. La primera anécdota de la historia de los Doué ocurrió cuando todavía eran niños. Guéla acudió a realizar unas pruebas para ingresar en la cantera del Stade Rennes, una de las más prestigiosas de Francia. Mientras los entrenadores observaban al hermano mayor, Désiré, que apenas tenía cinco años, comenzó a hacer malabares con el balón fuera del campo. Los técnicos quedaron tan impresionados que decidieron incorporar también al pequeño.
Durante años compartieron vestuario y entrenamientos en las categorías inferiores. Sin embargo, el destino parecía tener reservado un papel diferente para cada uno. Esa diferencia quedó simbolizada en un momento muy particular. Como si de una película se tratara, Guéla debutó con el primer equipo del Rennes sustituyendo precisamente a su hermano pequeño, que aquella noche había deslumbrado con un gol y una asistencia con tan solo 17 años y empezaba a llamar la atención de los grandes clubes. Después, los caminos se separaron. Guéla recaló en el Estrasburgo; Désiré dio el salto al París Saint-Germain y a la élite mediática del fútbol europeo. Algo parecido ocurrió con las selecciones. El menor recorrió todas las categorías inferiores de Francia, pero Guéla no quiso esperar una llamada de Deschamps. Hace tres años decidió representar a la selección sub-23 de Costa de Marfil. «Las conversaciones fueron muy rápidas porque sentimos la sinceridad de su deseo de jugar para Costa de Marfil. Fue una elección del corazón», explicó el seleccionador Emerse Faé. Desde entonces, y tras participar en una Copa África, se ha consolidado como una pieza importante con tan solo veinte internacionalidades.
Justo esa cifra fue la que cumplió ante Francia. Cuando anotó su gol, las cámaras buscaron inmediatamente la reacción de Désiré en el banquillo. Lo que encontraron fue la sonrisa de un hermano orgulloso. Y existe incluso una posibilidad histórica, aunque remota: si Francia y Costa de Marfil llegaran a cruzarse en este Mundial, los Doué podrían convertirse en la segunda pareja de hermanos que se enfrenta representando selecciones distintas, después Kevin Prince y Jerôme Boateng. Pero incluso si ese duelo nunca llega a producirse, Guéla ya ha conseguido algo importante. Durante años fue «el hermano de Désiré». Ahora comparte con él el mayor escenario del fútbol mundial, pero con una historia propia. Porque mientras Francia deposita sus esperanzas en una nueva generación de estrellas, Costa de Marfil lo hace en futbolistas como él. Y en un Mundial diseñado para fabricar héroes, Guéla Doué ha llegado dispuesto a dejar de vivir a la sombra de uno.