Robert De Niro revela el origen de la frase más icónica de Taxi Driver: “Se me ocurrió a mí”
El mítico “You talkin’ to me?” (“¿Me estás hablando a mí?”) de Taxi Driver, una de las frases más recordadas de la historia del cine, no estaba realmente escrita en el guion. Casi 50 años después del estreno de la película, Robert De Niro ha revelado cómo nació aquella escena que terminó convirtiéndose en un icono del cine.
La confesión tuvo lugar durante un encuentro celebrado en el Festival de Tribeca de Nueva York por el 50 aniversario de Taxi Driver. Allí, De Niro compartió escenario con el director Martin Scorsese, el guionista Paul Schrader y la actriz Jodie Foster.
Cuando le preguntaron por el origen de la frase, el actor fue directo: “Se me ocurrió a mí”.
La escena más famosa nació de una improvisación
Aunque durante años han circulado distintas teorías sobre cómo se gestó la secuencia, el equipo de la película confirmó que el célebre “Are you talkin’ to me?” no figuraba de forma concreta en el guion.
Paul Schrader explicó que aquella escena estaba planteada de manera abierta y que dejó margen para que De Niro construyera al personaje a su manera. “Es como un niño de ocho años delante de un espejo con una pistola de juguete”, recordó el guionista que le explicó al actor en aquel momento. “Está hablando consigo mismo”.
La escena muestra a Travis Bickle, el solitario taxista interpretado por De Niro, ensayando frente al espejo una confrontación imaginaria mientras sostiene un arma, en uno de los momentos más recordados de la película.
Un rodaje con prisas y una frase para la historia
Martin Scorsese recordó que aquella secuencia se grabó cuando el rodaje ya iba con retraso y el equipo acumulaba presión. “Íbamos cinco días por detrás del calendario”, explicó el director, mientras los productores reclamaban terminar cuanto antes.
La escena se rodó en un apartamento de Columbus Avenue, en Nueva York. Antes de empezar, Scorsese le dijo a De Niro una frase muy simple: “Cuando hagas esto frente al espejo, tienes que decir algo”.
Según contó el cineasta, el actor comenzó a jugar con la pistola e improvisar frases hasta entrar en una especie de “estado de trance”. Mientras el ayudante de dirección insistía en que debían terminar porque iban dos horas tarde, Scorsese decidió seguir grabando. “No, esto es bueno. Dadnos unos minutos más”, recordó.
El resultado fue una improvisación nacida casi por accidente que terminó convirtiéndose en una de las escenas más imitadas y reconocibles de la historia del cine.