Confirmado por la Ley de Bienestar Animal: dejar a un perro solo de forma continuada puede acarrear multas de hasta 50.000 euros
Cada año, miles de animales quedan solos en España. La Fundación Affinity recuerda que, aunque desde 2008 se observa un descenso en los abandonos, la cifra sigue siendo alarmante: 286.682 animales de compañía abandonados en 2023, entre ellos 170.712 perros y 115.970 gatos. A estos casos se suman situaciones de negligencia, como dejar a un perro dentro de un coche durante horas o mantenerlo aislado en espacios inadecuados.
La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece en su artículo 24 que los tutores deben velar por la seguridad de sus mascotas y tratarlas conforme a su condición de seres sintientes. Esto implica garantizar su bienestar físico y emocional, evitando situaciones que puedan poner en riesgo su vida o causarles sufrimiento.
La ley es clara, los animales no pueden permanecer solos dentro de vehículos cerrados, especialmente si están expuestos a condiciones térmicas extremas o a cualquier circunstancia que pueda poner en peligro su vida. El encierro prolongado en un coche puede provocar golpes de calor, estrés extremo o incluso la muerte, y la normativa lo considera una forma de negligencia grave.
El artículo 74 de la ley tipifica como infracción grave mantener de forma permanente a perros o gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios o vehículos. La norma busca evitar situaciones de aislamiento, estrés, exposición al clima o falta de interacción social, factores que afectan directamente al bienestar del animal.
Multas de 10.001 a 50.000 euros por negligencia grave
El artículo 76 establece que las infracciones graves se sancionan con multas que van desde 10.001 hasta 50.000 euros. La cuantía depende de la gravedad del caso, la reiteración de la conducta y el riesgo generado para el animal.
La ley entiende que un animal necesita compañía, interacción, descanso adecuado y protección frente al clima. Mantenerlo aislado durante horas o días puede generar ansiedad, estrés, problemas de conducta y deterioro físico, y constituye una vulneración de su bienestar. En casos extremos, la negligencia puede derivar en maltrato, con sanciones aún más elevadas.
La normativa obliga a los tutores a garantizar que el animal disponga de un espacio adecuado, ventilado, protegido del calor y del frío, y que no permanezca aislado de forma continuada. Revisar las rutinas, asegurar que no pasa largas horas solo y evitar dejarlo en balcones o coches es esencial para cumplir la ley y proteger su bienestar.
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