Las autonomías rechazan votar el Estatuto Marco y el pleno del Interterritorial termina sin acuerdos
El pleno extraordinario del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (Cisns), convocado por el Ministerio de Sanidad para abordar la reforma del Estatuto Marco y la huelga médica estatal, ha terminado en un choque frontal que evidencia el aislamiento político de Mónica García. Todas las autonomías (excepto Cataluña) se han negado a votar los puntos del orden del día y el encuentro ha concluído sin un solo acuerdo, un desenlace más que probable teniendo en cuenta que la ministra lleva meses enrocada en su cerrazón.
El Ministerio había llegado al pleno con una "batería de propuestas y recomendaciones dirigidas a responder a las reivindicaciones del colectivo médico", según defendian, pero elaboradas a sus espaldas.
Por ello, las autonomías -de todos los colores políticos- han rechazado avalarlas porque no cuentan con el respaldo de los propios médicos, ni con el consenso sindical, ni con el apoyo técnico de los servicios de salud autonómicos. En otras palabras: las CCAA se han negado a firmar un acuerdo que nacería muerto.
El consejero vasco de Salud, Alberto Martínez, que ha actuado como portavoz de las autonomías presentes, ha sido contundente: "Hoy se ha perdido una oportunidad". Según ha explicado a la salida de la reunión, las comunidades han acudido al pleno "unidas para defender a los pacientes, a los profesionales y al Sistema Nacional de Salud", pero se han encontrado con un Ministerio "que no ha sabido llegar a un acuerdo para reformar el Estatuto Marco".
Martínez ha subrayado que la falta de avances es "responsabilidad y competencia exclusiva" de Mónica García, que "nuevamente no ha escuchado y no cuenta con el apoyo ni de los profesionales, ni de los sindicatos, ni de las comunidades autónomas".
Un "pacto de Estado" para afrontar la huelga médica
La consejera madrileña, Fátima Matute, ha sido aún más explícita, denucniando la "soledad" de una ministra "que no escucha" y que “está retorciendo una realidad en la que solo vive ella". También ha reclamado un "pacto de Estado" para afrontar "la peor huelga médica de la historia" yjha acusado a García de provocar "listas de espera disparadas, más presión asistencial y más desconcierto".
Matute ha descrito a la ministra como "un caballo de Troya que está reventando el sistema" y ha denunciado que el anteproyecto del Estatuto Marco se aprobó en el Consejo de Ministros "con nocturnidad y alevosía", sin consenso con médicos ni autonomías.
El punto clave del pleno -y el que explica su fracaso- es que las comunidades no estaban dispuestas a respaldar un documento que no cuenta con el apoyo del colectivo médico, que mantiene convocada su quinta semana de huelga entre el 15 y el 19 de junio.
Las autonomías consideran que el Ministerio pretendía que asumieran compromisos que no les corresponden, porque la reforma del Estatuto Marco es una norma básica estatal cuya modificación depende exclusivamente de Sanidad. Y recuerdan que los médicos, CESM y los sindicatos generalistas han rechazado el texto aprobado por el Gobierno.
Por su parte, la ministra de Sanidad, que sigue defendiendo que su departamemto ha hecho todo lo que estaba en su mano para mejorar las condiciones de todas las categorías sanitarias, compareció tras la reunión visiblemente molesta. "Las comunidades autónomas han decidido rechazar comprometerse con estas reivindicaciones que solucionarían el conflicto”, afirmó. Según García, "hoy las comunidades autónomas podían haber desbloqueado el conflicto asumiendo su parte de las competencias (…) y han decidido mirar para otro lado".
El mensaje sigue la senda elegida por la ministra de tratar de trasladar la responsabilidad de las protestas y las huelgas a las autonomías, pero la lectura política del resto de consejeros fue radicalmente distinta: el Ministerio llegó sin apoyos, sin consenso y sin un texto viable.