Un nuevo partido de ultraderecha italiano aguarda su momento tras las urnas
Los italianos volvieron a las urnas este domingo y lunes para votar en el segundo turno de las elecciones municipales en 42 ciudades del país y seis capitales de provincia, donde ningún candidato se impuso hace dos semanas, así como en la isla de Cerdeña. Pero si el primer turno dio un respiro al Gobierno de Giorgia Meloni tras el varapalo en el referéndum sobre la reforma de la justicia, esta segunda vuelta podría abrir una crisis en la coalición de derechas que gobierna en Italia si el apoyo del partido 'ultra' Futuro Nacional, fundado por el general retirado Roberto Vannacci, se convierte en indispensable en la ciudad de Vigevano.
Las elecciones se presentan además como un pulso entre la coalición de derechas, formada por el partido de Meloni, Hermanos de Italia; la Liga de Matteo Salvini; y Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi que lidera Antonio Tajani, y la oposición progresista compuesta a su vez por el Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas y otras pequeñas formaciones de izquierdas, que trabajan desde hace meses para crear una gran coalición capaz de ganar en las urnas a los conservadores en las elecciones previstas para el 2027.
“El tan anunciado colapso de la derecha ha sido pospuesto”, celebró Meloni tras el resultado de la primera vuelta electoral celebrada el 24 y 25 de mayo. La derecha conservó el poder en Venecia a pesar de que los sondeos apuntaban a una victoria de la oposición de izquierdas y logró reconquistar Reggio Calabria con más del 65% de los votos.
La atención se centra ahora en las seis principales ciudades convocadas al voto. La derecha lidera en Arezzo, Lecco y Macerata, mientras que los candidatos de centroizquierda se impusieron en la primera vuelta en Agrigento, Chieti y Trani.
En Lecco, Filippo Boscagli intentará arrebatarle la ciudad al centroizquierda tras 15 años de gobierno. En Arezzo la derecha tratará de mantenerse en el poder en una región históricamente conservadora. Macerata, sin embargo, es el caso más singular. Capital de Las Marcas, históricamente cercana al área progresista, esta región fue la primera en ser gobernada por un candidato de Hermanos de Italia, Francesco Acquaroli, que la convirtió en un laboratorio de las políticas conservadoras más tarde impulsadas por Meloni a nivel nacional.
El viento sopla menos a favor para la jefa del Ejecutivo en Chieti, donde el centro-izquierda superó el 47% de los votos en la primera vuelta, dejando a su candidato, Giovanni Legnini, a tres décimas de la elección. En Agrigento, en la isla de Sicilia, la contienda entre el candidato progresista, Michele Sodano, que obtuvo un 39% de los votos, y el conservador, Dino Alonge, que se quedó con un 34,7%, está mucho más reñida. Algo parecido ocurre en Trani, donde el centroizquierda apoya a Marco Galiano, que superó el 40% de los votos, frente al candidato de la derecha, Angelo Guarriello, que obtuvo el 30% de las papeletas.
A pesar de que conservadores y progresistas se la juegan en estas estas seis capitales de provincias, todas las miradas están puestas en la pequeña ciudad de Vigevano, a 35 kilómetros de Milán, donde el candidato de Futuro Nacional, el partido del ex militar y eurodiputado Roberto Vannacci, quien abandonó la Liga de Salvini para fundar su propia criatura política, podría decidir el resultado del voto gracias al 15% de los votos obtenidos hace dos semanas.
“Mientras que algunos ya nos habían descartado como un fenómeno pasajero, Futuro Nacional sigue creciendo”, celebró el ex general esta semana después de anunciar que cuenta ya con ocho diputados tras la incorporación de cuatro parlamentarios procedentes de la Liga y de Forza Italia, lo que podría fragmentar el voto conservador y darle la llave de la gobernabilidad en 2027.
Con un discurso abiertamente homófobo, machista y racista, Vannacci aspira a desafiar a la coalición de Meloni en las próximas elecciones legislativas. Las últimas encuestas publicadas le otorgan alrededor del 4,5% de la intención de voto, un apoyo procedente del electorado de la Liga, a la que esos mismos sondeos atribuyen un 6% aproximadamente.