EL vuelo más alto de la lírica española lo alcanzó san Juan de la Cruz, el monje poeta que en pleno auge de la Inquisición usó la metáfora del éxtasis erótico para acercarse a la mística de la trascendencia. Otro fraile, el agustino Robert Prèvost, lo citó ayer en Madrid como símbolo –junto a santa Teresa– del esfuerzo espiritual por romper las fronteras de la fe y explorar los últimos rincones de la conciencia. La visita papal empezó fuerte, con el reconocimiento por parte de Felipe VI de los abusos sexuales en la Iglesia y la requisitoria del Pontífice contra la cultura de la polarización dominante en la sociedad y en la política modernas. Bellezas del protocolo y de la...
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