Cansancio, apatía, disminución en la memoria de trabajo, aumento de lapsos atencionales, alteración en la toma de decisiones... ¿Le suena? Cuando la calidad del sueño es deficiente, lo expertos en el asunto aseguran que se reduce la actividad prefrontal y favorece mayor peso de sistemas límbicos, lo que se traduce en decisiones más impulsivas e inconscientes, con mayor sesgo hacia respuestas inmediatas. «Dormir bien es un pilar clave para el correcto funcionamiento de las funciones cognitivas superiores -puntualiza Elena Martín Ferrer, neuropsicóloga clínica de Yees!-. Favorece la eficiencia de redes frontoparietales implicadas en la atención sostenida y selectiva, así como la integridad funcional del eje hipocampo–corteza prefrontal, clave en los procesos de codificación, consolidación y recuperación de la memoria. —¿Qué...
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