Добавить новость
World News


Новости сегодня

Новости от TheMoneytizer

La yihad invisible

Occidente sigue buscando organizaciones terroristas. Durante años imaginamos las redes yihadistas como estructuras relativamente identificables: líderes carismáticos escondidos en cuevas afganas, maletines llenos de dinero cruzando fronteras y transferencias clandestinas rastreadas por agencias de inteligencia. Sin embargo, el terrorismo internacional ha evolucionado hacia un sistema mucho más complejo, donde confluyen narcotráfico, crimen organizado, criptomonedas, contrabando y plataformas digitales utilizadas para financiar y ocultar actividades terroristas.

El crimen organizado y los grupos terroristas ya no funcionan por separado. Comparten financiación, logística, tecnología y circuitos clandestinos dentro de una misma dinámica global. Mientras las células terroristas aprenden a aprovechar plataformas digitales, criptomonedas y vacíos jurídicos transnacionales, gran parte de Occidente continúa combatiendo amenazas del siglo XXI con categorías mentales nacidas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. La nueva financiación terrorista ya no necesita esconder grandes cantidades de dinero. Solo necesita esconder patrones.

Ese es el verdadero cambio estratégico que muchos análisis occidentales todavía no han terminado de comprender. La gran transformación del yihadismo contemporáneo ha sido ideológica, militar y tecnológica. Las organizaciones terroristas comprendieron antes que muchos Estados que el verdadero poder del siglo XXI no reside solamente en controlar territorio, sino en controlar los flujos de dinero, comunicaciones, datos, opacidad financiera, movilidad y comportamiento. Es decir, una lógica criminal profundamente integrada en la globalización.

Rastrear el dinero

Durante décadas, la lucha antiterrorista se apoyó en la lógica de rastrear el dinero. El dinero dejaba huella a su paso por bancos, intermediarios, sociedades pantalla o transferencias internacionales relativamente detectables. Esta lógica empezó a erosionarse con la aparición de las criptomonedas. La evolución del sistema financiero del terrorismo internacional ha derivado en que el dinero ilícito ya no necesita parecer ilícito. Una célula puede financiarse mediante microdonaciones, pequeños fraudes digitales, financiación colectiva encubierta, tarjetas prepago, billeteras virtuales o actividades aparentemente legales. El dinero se fragmenta, se dispersa y se mezcla con millones de operaciones legítimas hasta desaparecer del ruido financiero global.

A partir de ahí, el terrorismo internacional empieza a apoyarse en criptomonedas, fraude documental, rutas migratorias, plataformas cifradas y circuitos ilícitos capaces de mover dinero y ocultar operaciones a escala global. El terrorismo contemporáneo no sobrevive únicamente por ideología. Sobrevive porque ha aprendido a integrarse invisiblemente dentro de la propia globalización financiera y digital. Los terroristas utilizan hoy las mismas herramientas digitales que millones de usuarios legítimos. El terrorismo internacional ha incorporado procedimientos tecnológicos extremadamente sofisticados que combinan anonimato financiero, fraude digital, robo de identidad e ingeniería social. Los terroristas utilizan empresas pantalla, criptomonedas, narcotráfico y microtransferencias digitales para mover dinero mediante circuitos financieros cada vez más difíciles de rastrear.

De ahí que los sistemas tradicionales de prevención del blanqueo de capitales y de financiación del terrorismo empiecen a mostrar limitaciones crecientes frente a una amenaza diseñada para desaparecer estadísticamente dentro de millones de operaciones legítimas. El terrorismo ya no necesita mover grandes cantidades de dinero; basta con fragmentarlo mejor que los sistemas de supervisión financiera. En escenarios como Somalia, donde el sistema tradicional de transferencia de fondos, conocido como hawala, continúa desempeñando un papel esencial dentro de la diáspora somalí y de la economía informal regional, el dinero fluye mediante relaciones personales, confianza comunitaria y circuitos paralelos extremadamente difíciles de reconstruir completamente desde parámetros financieros occidentales. La hawala es una arquitectura cultural de invisibilidad.

Individuos conectados

En este contexto, las criptomonedas representan únicamente una parte visible de un problema mucho más amplio. Los terroristas utilizan billeteras digitales efímeras, servicios de mezcla de criptomonedas, saltos entre cadenas de bloques y plataformas descentralizadas de finanzas digitales para fragmentar transacciones y dificultar la trazabilidad dentro de la tecnología blockchain. Crimen organizado y terrorismo utilizan malware, fraude electrónico, robo de identidad e ingeniería social para obtener credenciales bancarias, códigos PIN, accesos a cuentas y datos personales sensibles con los que financiarse.

El centro de gravedad de la amenaza es el propio individuo conectado: el usuario se convierte en vector involuntario de penetración financiera. El terrorista contemporáneo no necesita necesariamente vulnerar complejos sistemas bancarios mediante sofisticadas intrusiones técnicas. En muchas ocasiones resulta más eficiente manipular psicológicamente al usuario para que entregue voluntariamente credenciales, códigos de acceso o información financiera crítica. A ello se añade el crecimiento exponencial de mercados clandestinos alojados en la denominada dark web, donde convergen ciberdelincuentes, actores terroristas y tramas criminales transnacionales capaces de intercambiar herramientas, servicios y capacidades operativas. Allí pueden adquirirse identidades sintéticas, documentación falsificada, tarjetas bancarias robadas, programas de secuestro digital, credenciales corporativas comprometidas y sistemas avanzados de encubrimiento digital.

Los terroristas externalizan progresivamente procesos de ocultación de identidad hacia estructuras clandestinas especializadas de lavado profesional de dinero, capaces de integrar criptomonedas, comercio internacional, plataformas financieras opacas y sistemas alternativos de remesas. Y dentro de ese sistema financiero clandestino, el espacio hispanohablante ocupa una posición geoestratégica mucho más relevante de lo que habitualmente se reconoce en Europa. Durante años, el terrorismo yihadista fue analizado fundamentalmente desde parámetros asociados a Oriente Medio o Afganistán. Sin embargo, la evolución contemporánea de los flujos de financiación ilícita obliga a observar también otros espacios tradicionalmente separados del análisis contraterrorista clásico: América Latina, el Sahel y las rutas híbridas que conectan narcotráfico, criminalidad organizada y financiación extremista.

España, en una posición vulnerable

Buena parte de los flujos globales de cocaína procedentes de América Latina atraviesan hoy corredores africanos extraordinariamente vulnerables antes de alcanzar Europa. Y precisamente en esos espacios, especialmente en el Sahel, convergen crimen organizado y terroristas yihadistas capaces de beneficiarse indirectamente de economías clandestinas transnacionales. España ocupa una posición especialmente vulnerable dentro de la nueva geografía criminal.

España es vulnerable no solo por su proximidad al Magreb, al Sahel y a las principales rutas marítimas del Mediterráneo occidental, sino porque buena parte de la cocaína procedente de América Latina, una de las principales fuentes de financiación del terrorismo internacional, entra actualmente en Europa a través de circuitos clandestinos que atraviesan África occidental antes de alcanzar las costas españolas. Y precisamente en esos corredores convergen narcotráfico, contrabando, criminalidad organizada y financiación yihadista dentro de una misma dinámica transnacional cada vez más difícil de fragmentar analíticamente.

El fenómeno está impactando directamente sobre la seguridad nacional española. En los últimos años, los grupos dedicados al narcotráfico han incrementado exponencialmente su capacidad logística, tecnológica y armamentística en determinadas zonas del sur de España, obligando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a enfrentarse a entramados criminales cada vez más sofisticados y violentos. La muerte de guardias civiles durante operaciones vinculadas al narcotráfico marítimo ha evidenciado hasta qué punto estos entramados clandestinos ya no pueden interpretarse como simple delincuencia organizada, puesto que cuentan con una sofisticada capacidad financiera, logística y operativa suficiente para desafiar directamente al Estado.

La nueva Ruta de la Seda

China está construyendo una legitimación moral del poder algorítmico. En ese punto aparece uno de los desarrollos más sofisticados observados actualmente en los corredores estratégicos de la Nueva Ruta de la Seda china, la denominada Belt and Road Initiative, impulsada por Pekín para conectar Asia, Oriente Medio, África y Europa mediante infraestructuras terrestres, marítimas, energéticas y digitales. En determinadas zonas críticas vinculadas al Corredor Económico China-Pakistán, considerado uno de los ejes más sensibles de la Nueva Ruta de la Seda, los sistemas chinos ya no funcionan únicamente como plataformas de videovigilancia, sino que fusionan biometría, comportamiento, geolocalización, tráfico de comunicaciones y análisis emocional dentro de una misma arquitectura algorítmica. El propósito ya no consiste únicamente en detectar terroristas conocidos: consiste en calcular probabilidades de radicalización futura.

En plena competición tecnológica entre Estados Unidos y China, el contraterrorismo se está convirtiendo también en un laboratorio global de poder algorítmico. La referencia de Xi Jinping a la denominada "trampa de Tucídides" no constituye únicamente una advertencia diplomática dirigida a Washington. Representa también una sofisticada operación de legitimación estratégica. Pekín intenta proyectar internacionalmente la idea de que el ascenso chino no debe interpretarse como una amenaza revisionista clásica, sino como un liderazgo capaz de transformar poder tecnológico en legitimidad política percibida. China no presenta sus sistemas de vigilancia predictiva únicamente como herramientas de control, sino como mecanismos de estabilidad, prevención del terrorismo y protección de corredores estratégicos esenciales para la conectividad global, como el estrecho de Ormuz.

La paradoja contemporánea

Y ahí emerge una de las grandes paradojas contemporáneas: las mismas tecnologías que permiten a las organizaciones terroristas desaparecer dentro de los datos son utilizadas por China para construir el sistema de vigilancia predictiva más sofisticado del planeta. Los sistemas chinos utilizan modelos avanzados de inteligencia artificial capaces de transformar rostros, patrones de marcha, movimientos corporales y comportamiento colectivo en vectores matemáticos de riesgo. Una persona deja de ser únicamente un individuo. Se convierte en una combinación de datos biométricos, trayectorias y patrones conductuales susceptibles de clasificación algorítmica. En paralelo, modelos lingüísticos entrenados mediante inteligencia artificial analizan millones de conversaciones, mensajes y publicaciones digitales en urdu, pashto, baluchí o árabe para detectar narrativas hostiles contra intereses chinos. El sistema ya no busca únicamente palabras clave. Analiza contexto, semántica y afinidad ideológica. Un mensaje aparentemente inocuo interceptado en un foro digital podría decir: "Los hermanos de la montaña están observando la gran casa de luz. El trabajo de los invitados debe parar".

Para un observador humano, la frase podría parecer ambigua o incluso irrelevante. Pero un sistema entrenado sobre propaganda del Tehrik-i-Taliban Pakistan, del Ejército de Liberación de Baluchistán o del Estado Islámico de la Provincia de Jorasán identifica inmediatamente las equivalencias semánticas: "Gran casa de luz" significa central eléctrica. "Invitados" significa ingenieros chinos. "Buenas noticias" significa ataque. El algoritmo transforma el mensaje en patrones matemáticos y compara automáticamente su similitud respecto a comunicaciones terroristas previamente analizadas. Si determinados umbrales coinciden, se genera una alerta preventiva. El algoritmo no intenta demostrar culpabilidad. Intenta calcular peligrosidad futura. Y eso desplaza completamente la lógica clásica del contraterrorismo occidental.

Mientras las democracias liberales siguen centradas en probar delitos consumados, la gobernanza algorítmica china trabaja sobre predicción probabilística de comportamiento. La Plataforma Integrada de Operaciones Conjuntas y los sistemas "Safe City" exportados desde China a Pakistán operan precisamente bajo esta lógica. Los terroristas fueron pioneros en explotar emocionalmente las redes digitales mediante propaganda personalizada, manipulación narrativa y guerra cognitiva. China observó atentamente esa lógica. Y la industrializó.

Inteligencia artificial y vigilancia predictiva

Mientras terroristas yihadistas utilizan plataformas digitales para financiarse, difundir propaganda y desestabilizar Estados, China emplea inteligencia artificial y vigilancia predictiva para anticiparse al conflicto y reforzar el control social. Ambos modelos comparten mecanismos sorprendentemente similares: vigilancia masiva, extracción continua de datos, análisis conductual, perfilado psicológico, modelización predictiva y automatización algorítmica. La diferencia reside en quién ejerce el monopolio legítimo de su aplicación. El verdadero poder del siglo XXI ya no pertenecerá únicamente a quien controle territorios, ejércitos o recursos energéticos. Pertenecerá a quien consiga convertir incertidumbre humana en información predecible.

Mientras Occidente continúa analizando terrorismo, narcotráfico, crimen organizado y guerra tecnológica como fenómenos separados, las tramas clandestinas hace tiempo que aprendieron a funcionar como una única realidad global. China lo entendió antes que nadie. Pekín ha comprendido que el terrorismo contemporáneo ya no se combate únicamente eliminando insurgentes. Se combate anticipando comportamientos, procesando datos y transformando miedo, ideología y conducta humana en cálculo algorítmico.

Y quizá la gran paradoja histórica del siglo XXI sea que el terrorismo yihadista termine siendo recordado no solo por los atentados que cometió, sino por haber acelerado la legitimación global de sistemas capaces de vigilar, perfilar y predecir el comportamiento humano a una escala jamás vista en la historia. Porque quizá el verdadero campo de batalla del futuro no será el territorio, sino la mente humana convertida en dato.

Читайте на сайте


Smi24.net — ежеминутные новости с ежедневным архивом. Только у нас — все главные новости дня без политической цензуры. Абсолютно все точки зрения, трезвая аналитика, цивилизованные споры и обсуждения без взаимных обвинений и оскорблений. Помните, что не у всех точка зрения совпадает с Вашей. Уважайте мнение других, даже если Вы отстаиваете свой взгляд и свою позицию. Мы не навязываем Вам своё видение, мы даём Вам срез событий дня без цензуры и без купюр. Новости, какие они есть —онлайн с поминутным архивом по всем городам и регионам России, Украины, Белоруссии и Абхазии. Smi24.net — живые новости в живом эфире! Быстрый поиск от Smi24.net — это не только возможность первым узнать, но и преимущество сообщить срочные новости мгновенно на любом языке мира и быть услышанным тут же. В любую минуту Вы можете добавить свою новость - здесь.




Новости от наших партнёров в Вашем городе

Ria.city
Музыкальные новости
Новости России
Экология в России и мире
Спорт в России и мире
Moscow.media










Топ новостей на этот час

Rss.plus