Empresas de remesas tienen el nivel más alto de riesgo de ser utilizadas para lavado, según informe contratado por Sugef
Las empresas de remesas tienen un riesgo alto de ser utilizadas para el lavado de activos, de acuerdo con un informe contratado por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).
El análisis, elaborado por el consultor español Jorge Santiago Fernández-Ordás Llamas, advierte que estas compañías enfrentan dificultades para conocer el origen de los fondos y la identificación de los clientes que remiten dinero a Costa Rica, así como en la aplicación de la debida diligencia.
“Esta debilidad en el marco preventivo se traslada a la capacidad de identificar y comunicar operaciones sospechosas, por lo que resulta difícil identificar patrones de personas recurrentes que operan con redes criminales y seguir la trazabilidad del dinero”, agrega el resumen ejecutivo del informe Evaluación Nacional de Riesgos de lavado de activos, financiación del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva (LA/FT/FPADM).
El documento –que, aunque tiene fecha de noviembre de 2024, fue publicado en el sitio web de la Sugef en abril de 2026– señala que estas circunstancias se acentúan cuando, según los datos recabados en la asistencia técnica, Costa Rica recibe casi cuatro veces más fondos a través de empresas de remesas o de transferencias sistemáticas y sustanciales de los que envía al exterior por estos medios.
En otras palabras, el país es un receptor neto de remesas.
Según datos disponibles en el sitio web del Banco Central de Costa Rica (BCCR), en 2019 (penúltimo dato disponible) se cumple lo indicado en el resumen ejecutivo del informe contratado por Sugef, pues ese año los inmigrantes en el territorio nacional recibieron en promedio $269 por mes en remesas, mientras que los emigrantes ticos enviaron $943 al país.
En esa línea, el estudio Aspectos socioeconómicos de las remesas familiares en Costa Rica, 2024, elaborado por el Banco Central, indica que el país ocupa el puesto 27 de la región en cuanto la recepción de remesas como porcentaje del producto interno bruto (PIB), pues de 2017 a 2023 alcanzó, en promedio, 0,85%.
En el 2023, indica el estudio del ente emisor, el país recibió $661,1 millones en remesas de sus emigrantes, aproximadamente el doble de lo enviado por los inmigrantes nicaragüenses a su país.
La Nación consultó por correo electrónico a Western Union y a Money Center, el 15 y el 18 de mayo respectivamente, sobre cómo lidian con el riesgo indicado por el informe y qué controles aplican para mitigarlo, entre otras preguntas. Sin embargo, al cierre de edición no se obtuvo respuesta.
Asimismo, este medio remitió consultas por correo a la Sugef, el pasado 14 de mayo, sobre cuáles son las principales razones que explican la clasificación de las empresas de remesas y qué vulnerabilidades específicas ha detectado la Superintendencia en este sector. No obstante, tampoco se obtuvo respuesta.
Otras actividades
Según el informe encargado por la Sugef, el otorgamiento de facilidades crediticias (prestamistas), junto a los abogados y contadores (en lo referente a la actividad inmobiliaria y prestación de apariencia jurídica a actos mercantiles y comerciales) fueron clasificados de riesgo medio-alto de ser utilizadas para lavado de activos.
Además, a las categorías de Transferencias sistemáticas y sustanciales de fondos, realizadas por cualquier medio y de Emisión u operación de tarjetas de crédito se les catalogó con un riesgo medio.
“Aunque las diferencias son mínimas, las categorías de mayor riesgo son los emisores u operadores de tarjetas de crédito, las casas de empeño, los abogados y contadores, las personas jurídicas que otorgan facilidades crediticias y las empresas de remesas”, agrega el resumen ejecutivo.
En tanto, las Casas de empeño y las Operaciones sistemáticas y sustanciales de canje de dinero y transferencias, mediante instrumentos, tales como los cheques, los giros bancarios, las letras de cambio o similares, fueron catalogadas como categorías con un nivel de riesgo medio-bajo de ser usadas para lavado de activos.
¿Cómo funcionan los envíos de remesas?
En Costa Rica, las empresas de remesas deben inscribirse ante la Sugef y tienen que someterse a supervisión de esta, respecto a legitimación de capitales y las acciones que puedan servir para financiar actividades u organizaciones terroristas.
Por lo tanto, la Sugef no supervisa la operación, seguridad, estabilidad o solvencia de estas entidades.
En el caso de Western Union, su sitio web señala que, para retirar dinero en una agencia, la persona debe especificar los detalles de la transferencia y presentar un pasaporte internacional válido, una identificación nacional o un ID de residencia.
“Los documentos aceptados de extranjeros están sujetos a leyes y reglamentaciones bancarias de Costa Rica”, precisa el sitio web.
Para enviar remesas desde una sucursal en Costa Rica, la empresa solicita el nombre y apellido del destinatario, el monto que se desea transferir, la dirección del receptor y un documento de identificación válido de quien envía el dinero.
Según la información publicada en el sitio web de Western Union, se pueden enviar hasta ¢567.000 por transferencia y hasta ¢2.837.000 en un periodo de 30 días.
La plataforma también detalla que es posible realizar envíos en línea mediante el sitio web de AirPak, empresa que cuenta con representación exclusiva de Western Union en Centroamérica. Para ello, el usuario debe ser mayor de 18 años, contar con identificación y disponer de una tarjeta.
Envío de remesas en efectivo desde Costa Rica
En 2024, la población extranjera mayor de 18 años en Costa Rica fue de 442.538 personas, según la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). De ese total, el 78,5% correspondía a migrantes nicaragüenses y el restante 21,5% a personas de otras nacionalidades.
Ese mismo año, el 68% de los inmigrantes nicaragüenses enviaron remesas en efectivo, de acuerdo con el estudio aspectos socioeconómicos de las remesas familiares en Costa Rica, 2024, del Banco Central. Ese texto añade que esta cifra representó un incremento de un punto porcentual respecto al dato registrado en el estudio de 2022.
El monto promedio mensual remitido por esta población alcanzó los $153 en 2024, con una tendencia creciente desde 2003.
En el caso de los inmigrantes de otras nacionalidades, el 52% afirmó haber enviado remesas en efectivo durante 2024, lo que representó una disminución de un punto porcentual respecto al estudio previo (2022). El monto promedio mensual remitido por este grupo alcanzó los $250 en 2024, también con una tendencia al alza desde 2003.
Respecto a la frecuencia de envío, el estudio del Central muestra que tanto los nicaragüenses residentes como las personas de otras nacionalidades remiten dinero principalmente de forma quincenal o mensual, en el 76% y 77% de los casos, respectivamente.
El principal destino de las remesas en efectivo está vinculado a la satisfacción de necesidades básicas de los hogares receptores.
Además, los extranjeros residentes en Costa Rica que envían remesas lo hacen, principalmente, a través de mecanismos formales, con una alta concentración en el uso de empresas de remesas, precisamente el sector que el informe contratado por la Sugef identificó con mayores riesgos de lavado de dinero.