Entre el 25 y el 30% de lo que pagas en un restaurante lo dedica el patrón a pagar el sueldo de sus trabajadores: camareros, cocineros, entre otros. Todos ellos tienen un salario negociado personal o colectivamente, como cualquiera de nosotros tenemos el nuestro. Nos prestan un servicio, por lo tanto, perfectamente calculado, valorado y pagado. Cuando pagas las cuentas, exactamente lo que pone la cuenta, pagas la comida, pagas los cubiertos y los platos, pagas el alquiler del local, y por supuesto, pagas la retribución de los que, bien o mal, simpáticos o sommeliers, te han servido. Las propinas no tienen ningún sentido porque yo también doy un servicio al lector cuando escribo, cuando me desplazo al lugar donde...
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