«Kilómetros y kilómetros de montaña y polvo. Sin un alma cerca, sin cobertura de teléfono, sin nadie a quien gritar». Así ha descrito la actriz Chauntae Davies, superviviente del caso Epstein, la vida en el rancho de Nuevo México, la única gran propiedad del millonario pederasta que los investigadores, por muy increíble que pueda parecer, nunca habían registrado hasta la fecha. Davies recuerda que pasaba mucho tiempo en su habitación «como un ratón en una trampa», esperando a que alguien llamara a la puerta para anunciar que su jefe y anfitrión estaba listo para su masaje. Es decir, para violarla. La víctima de Epstein habla también del contraste con lo que se veía fuera. «Las chicas montaban a caballo por...
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