¿Por qué Bad Bunny viaja con "la casita" a cuestas y por qué eso le costó una denuncia?
El vídeo de 'Debí Tirar Más Fotos' tiene una casa. La casa de don Román. Un hombre que, superados los 80, no celebró con tanta gana el que Bad Bunny se fijase en su "casita" para replicarla una y otra vez en cada concierto (también, por supuesto, en los de Barcelona y Madrid) para convertirla en una suerte de palco VIP en el que perrerar "in situ".
Un lugar pensado para lo más de lo más (en esta ocasión ya se especula con la presencia de los jugadores del Barça y/o Rosalía) y que llegó hasta el centro de la mismísima Super Bowl, donde este 2026 el cantante puertorriqueño confirmó al castellano en la cima de la música mundial (por mucho que a algunos, como Donald Trump, no les gustase ni un pelo o no entendieran "nada", como confesó el presidente norteamericano).
Del vídeo a la pesadilla
Así, en septiembre de 2025, el dueño de esa casa que inspiró al equipo del artista para crear la famosa "casita" reconoció que no todo era tan bonito. El color de rosa solo para el "en vivo" del cantante y para sus vídeos. Por contra, la vida de este señor se había convertido en poco menos que una pesadilla. Su apacible vida de jubilado se había revolucionado por completo tras la fama de su vivienda y por eso interpuso una querella por daños contra Bad Bunny y las compañías Rimas Entertainment, Move Concerts y A1 Productions.
El abogado Juan R. Dávila presentó la demanda del querellante Román Carrasco y reclamó una compensación económica de al menos un millón de dólares por "daños emocionales y angustias mentales", la invalidez de los contratos y el pago de los gastos judiciales.
La mala educación de los fanáticos
Don Ramón afirmó entonces que aceptó contratos en blanco sin conocer los términos concretos para permitir el uso de su propiedad ubicada en Humacao, un municipio en el este de Puerto Rico, en el vídeo que acumula millones de reproducciones. "Funcionarios de los co-demandados requirieron la firma de don Ramón en la pantalla en blanco de un teléfono celular. Dicho funcionarios transfirieron digitalmente, y de manera fraudulenta, la referida firma a dos contratos distintos", esgrimió el documento judicial.
Asimismo, Carrasco aseguró que recibe visitas constantes de los fanáticos de Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre de pila del artista, y la imagen de su residencia se utiliza en redes sociales y él no obtiene ningún beneficio por ello. "De inicio, estos contratos no fueron entregados a don Román, no se le explicó ni se le leyó su contenido. El demandante tampoco los podía leer pues no posee tal habilidad", reza la demanda.
Por su parte, la demanda subrayaba que el demandante "no busca dañar a Bad Bunny ni a las compañías, sino una compensación justa".