La Final Four, el colofón a un curso salvaje
Después del experimento de la pasada temporada con la Final Four en Abu Dabi, que volverá a ser la sede el año que viene, la lucha por el título de la máxima competición europea regresa a uno de sus escenarios icónicos, el OAKA, rebautizado como Telekom Center Athens. En la guarida del ausente Panathinaikos se dirimirá la Euroliga más salvaje, según sus protagonistas, de la historia.
Son tres clásicos, Olympiacos, Fenerbahçe y Real Madrid, y un novato, Valencia Basket, los que se citan en la capital griega. ¿Favorito? El defensor del título, Fenerbahçe, no; el que más trofeos tiene con once, el Real Madrid, tampoco; el que se estrena, el Valencia, es el que se paga más caro en las casas de apuestas. Las miradas apuntan al Olympiacos, que ya fue el mejor en la primera fase y liquidó sin contemplaciones al Mónaco en cuartos. Juegan a apenas 15 kilómetros de su Palacio de la Paz y la Amistad, van a contar con más de 10.000 hinchas en las gradas, desde 2022 siempre están entre los cuatro mejores, Bartzokas dispone de un plantillón... pero no ganan el título desde 2013 y han perdido las tres últimas finales que han disputado.
Los del Pireo y el Fenerbahçe de Saras Jasikevicius juegan la primera semifinal. El entrenador lituano afronta su sexta Final Four consecutiva, un registro inédito. Las piezas clave del título de hace un año no están, su trayectoria en la primera fase ha sido irregular, pero tampoco llegaban como favoritos el curso pasado y acabaron como campeones.
La segunda semifinal depara un duelo español cuando pocos contaban con que el Valencia Basket ratificara su excelente temporada en el «playoff» ante el Panathinaikos, que estaba llamado a ser el anfitrión de la Final Four. La sorpresa no es tanto la presencia del equipo que dirige Pedro Martínez sino la forma en que ha llegado. Terminó segundo en la primera fase después de 38 jornadas con un estilo de juego tan vertiginoso como atractivo y la eliminatoria ante el Panathinaikos y su resolución han sido las más intensas en años. Se convirtieron en el segundo equipo capaz de remontar un 0-2 después de perder el factor cancha. El primero fue el Madrid ante el Partizán en 2023, que acabó ganando la Undécima.
El Valencia, que ha convertido cada partido en el Roig Arena en una fiesta, ha sido reconocido como el equipo que más bonito juega de Europa. Ergin Ataman, técnico del Panathinaikos, lo describió así tras uno de sus partidos: «Hoy el Valencia hubiera ganado a los Lakers». Pedro Martínez ha recibido el Premio Alexander Gomelsky, Jean Montero ha sido designado MVP de los «playoffs» y su rotación de 14-15 jugadores le ha permitido llegar donde está. ¿Su hándicap? Nadie en el club ha disputado antes una Final Four.
Todo lo contrario que el Real Madrid. En los últimos quince años la de Atenas es la undécima, pero... las lesiones en las últimas semanas condicionan al grupo de Scariolo. Primero fue Edy Tavares, que se rompió en los primeros minutos de la serie ante el Hapoel. Entre Len y Garuba disimularon la baja del gigante, pero es que luego, ante el Breogán, se rompió el ucraniano. «Nadie en el baloncesto FIBA tiene un impacto como el de Edy en el juego de un equipo», comentó Scariolo. Así que al técnico de Brescia le ha tocado reinventarse un equipo que ya apuntó por dónde podía ir en la serie ante los israelíes. Más velocidad, más intensidad, más implicación colectiva en defensa... y que Garuba esté en su mejor versión y durante muchos más minutos de los que está acostumbrado. Lyles tendrá que pegarse por dentro e incluso Hezonja y Deck tendrán que ponerse el traje de ala-pívots.
La Final Four llega con el futuro de la competición a medio plazo rodeado de incógnitas y las conversaciones con la NBA abiertas. La llegada de Chus Bueno como CEO ha fortalecido la posición de la Euroliga. Todos los equipos, antes de la Final Four, salvo el Real Madrid, ya han firmado su continuidad.