Madrid se deja seducir por los sabores del Nordeste brasileño
Madrid suma estos días un plan perfecto para dejarse llevar y embarcarse en un viaje apasionante sin salir de la ciudad. Del 20 al 22 de mayo, el restaurante SottoSopra se convierte en una ventana al Nordeste de Brasil con “Festival Recife, Sabor y Arte”, una propuesta que va más allá de lo gastronómico y propone un pequeño cambio de escenario en plena capital.
Cocina con personalidad propia
Aquí la cocina es el hilo conductor, pero no el único. El chef Thiago Chagas llega con platos que remiten directamente a Pernambuco, con recetas que combinan tradición y cierto aire contemporáneo. La carne de sol, uno de los grandes clásicos, se presenta con calabaza, queso de cabra y farofa de tapioca (una mezcla crujiente que sorprende desde el primer bocado). A su alrededor, otras elaboraciones completan el recorrido, como el pulpo al coco con boniato o un tartar de pescado con cajú que invita a probar sin demasiadas dudas.
El ambiente también juega su parte. La música en directo de Bruno Lins marca el ritmo de la experiencia, sin resultar invasiva, mientras que el espacio se llena con la obra de J. Borges, referente de la xilografía brasileña. Sus piezas aportan color y contexto, y ayudan a entender mejor ese vínculo entre cultura popular y vida cotidiana que define buena parte del carácter de la región.
Un viaje que empieza en la mesa
Más allá del plan puntual, la propuesta encaja en un momento de mayor cercanía entre España y Brasil. La conexión aérea directa entre Recife y Madrid ha abierto una vía interesante para el intercambio cultural y gastronómico, y este tipo de iniciativas funcionan casi como un primer contacto. Una forma sencilla de acercarse a un destino que, para muchos, sigue siendo poco conocido.
Uno de los detalles que más se agradecen es la presencia del propio chef durante el servicio. No se limita a cocinar: explica, conversa y pone en contexto cada elaboración. Ese gesto, que podría parecer pequeño, cambia la experiencia. La comida deja de ser solo comida y gana historia.
En una ciudad con una agenda inagotable como Madrid, propuestas así suman y amplían la forma de viajar sin salir de ella. Durante unos días, la capital incorpora un acento distinto: el de Recife, con sus sabores, su ritmo y su manera de entender la mesa.