Todos los caminos de Sevilla llevan indefectiblemente a sus plantas. Ya lo hagan rocieros desde Triana, de la Macarena, del Cerro o desde las mismas entrañas de la Iglesia Colegial del Salvador, uno de los epicentros de la religiosidad popular de Sevilla, que ya va a la ermita. Esta última hermandad comenzó su peregrinar en la matinal de este miércoles, con los brillos de saber que con el que comienza son 76 ya los caminos emprendidos y todos ellos naciendo de una misma razón de ser, de un mismo destino: alcanzar la aldea almonteña sin que a Santa Justa ni a Santa Rufina, que coronan su simpecado, les roce el aire ni lleguen despeinadas tras su travesía. Y era verdad...
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