En Nervión divaga por las calles un hombre al que tienen más que reconocido por engañar a la gente con artimañas verdaderamente singulares. Lo hace de múltiples maneras, y entre las más habituales se encuentra lanzarse él mismo directo a los bajos de los coches a fin de conseguir alguna limosna tras haber fingido un atropello por parte de un conductor nervioso por no saber qué ha ocurrido. Es una de las tantas tretas con las que tiene que convivir este barrio sevillano y otros en los que se le ha visto recientemente, como es el de la Macarena, con unos comportamientos incívicos y del todo inmorales de este varón que a menudo pone en peligro su integridad física y la de quienes lo rodean, que son quienes se ven obligados a tener que esquivarlo en pocos segundos. Son muchos los vídeos que han circulado por redes sociales en los que las trampas de este individuo quedan al descubierto. Sus estrategias han pasado de pedir alguna moneda a contarle una historia a ratos convincente a vecinos de Sevilla que se encuentran en algún bar o en alguna zona de terraza, y que se han visto sorprendidos posteriormente al comprobar cómo el sujeto se colocaba voluntariamente en medio de la vía pública, bien ante un semáforo o en una calle cualquiera con más o menos presencia de vehículos. Los hay testigos que afirman a este medio que, en el caso de que no se le dé una limosna por parte de quienes se encuentran en el establecimiento, el 'hombre drama' decide tumbarse en la carretera a modo de reprimenda y esperar a ver qué es lo que pasa. A lo largo de los meses, este individuo ha tratado de embaucar, algunas ocasiones con éxito, a quienes escuchan atentamente cuáles son sus necesidades. Los hay que se han interesado y mucho en él, ayudándolo hasta la saciedad, pero en Nervión han dicho basta porque cada día sus contestaciones son cada vez peores. Se trata sin duda de un riesgo para el tráfico al que la Policía Local le está costando dar con él, a fin de ponerle su correspondiente sanción. Fuentes del Consistorio alegan que el hecho de ocupar la calzada representa una falta grave que incluiría multas de 200 euros. Ahora bien, en caso de que los agentes se aferren a un posible delito de desórdenes públicos, la ley de seguridad ciudadana legitima a la Policía a poder sancionarlo con multas que van de los 600 euros a los 3.000 euros. Si bien la ordenanza municipal no impide ni mucho menos que cualquier persona pueda pedir libremente en la calle, de ahí la dificultad de atrapar a los gorrillas, todo cambia en el contexto en el que el hombre pasa de ser un mendigo a un riesgo para el tráfico en una ciudad que sufre tanto en términos de movilidad. Una capital que sufrió un episodio horrible en febrero por el fallecimiento de un hombre que se vio arrollado por un turismo que conducía una mujer y cuyo cuerpo fue arrastrado en el entorno de Torneo durante no pocos metros. El 'hombre drama' se ha dejado ver en distintos días por la avenida de la Buhaira, por la calle Luis de Morales, frente al centro comercial de Nervión Plaza, ocupando un carril bus ante la mirada de quienes esperaban montarse en una parada próxima, por la avenida de Andalucía, donde se ha quedado estático durante minutos en medio de la carretera en un doble sentido, con los coches pasándole a escasos centímetros; lares del distrito de Nervión por los que ha repetido de forma incesante su papel de víctima poniendo en serio peligro el desarrollo del resto de la ciudadanía que sí vela por la seguridad vial. También ha llegado a dejarse ver en la calle Doctor Marañón del distrito Macarena, donde se le ha visto en medio de la vía en horario nocturno.