La desesperación de
Florentino Pérez de ver que el Barça sin Messi ha ganado ya tres ligas por ninguna del Madrid de
Mbappé es tal que se agarra a un clavo ardiendo. Un clavo, eso sí, oxidado. Volver a fichar a
José Mourinho como entrenador es un retorno incomprensible a una nostalgia sublimada y a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. La decisión de
Florentino tiene el objetivo, a muy corto plazo, de ganar la Liga la próxima temporada y una Champions a no tardar. Para ello recurre a un hombre que cree que puede poner firmes a
Vinicius, Mbappé, Valverde, Tchouaméni, Rüdiger y compañía, y un viejo zorro que hará de la crispación el modus operandi para lograr las metas compartidas.
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