Los médicos plantan cara a Mónica García: "No pararemos"
Médicos de toda España mantienen el pulso abierto con el Ministerio de Sanidad de Mónica García y su reforma del Estatuto Marco. Con cifras dispares según las comunidades, protestas visibles en hospitales y un discurso sindical cada vez más duro, los facultativos volvieron a parar ayer para exigir un marco propio, una jornada laboral que no dependa de guardias interminables y una clasificación profesional acorde a su responsabilidad asistencial.
La tensión se trasladó a la calle, a los centros de salud y a las consejerías de Salud, donde cada región intenta gestionar como puede un conflicto que considera provocado por la inacción del Gobierno central.
En Madrid, la jornada estuvo marcada por la negativa del sindicato Amyts a la oferta económica realizada por la Consejería de Sanidad, que defendió una subida retributiva progresiva para las guardias y la atención continuada en noches y festivos.
La propuesta, dotada con 35 millones de euros, incluye el incremento del precio de la hora de guardia para facultativos, residentes y supervisoras, así como mejoras en las retribuciones vinculadas a la continuidad asistencial para enfermeras, TCAE, celadores y personal técnico. El Ejecutivo regional ha insistido en que este plan busca reforzar la capacidad de atracción y fidelización de profesionales en un contexto de escasez generalizada.
Sin embargo, Amyts calificó la reunión de la semana pasada como «decepcionante» y recordó que siguen pendientes cuestiones estructurales como la carrera profesional, la jubilación anticipada o la equiparación del Hospital Gómez Ulla.
Más duras fueron las palabras de la secretaria general del sindicato madrileño, Ángela Hernández, contra García, a la que definió como «desaparecida» desde su aparición hace dos semanas para informar de que se presentaba como oponente a Isabel Díaz Ayuso en las próximas elecciones.
La Comunidad Valenciana, por su parte, vivió ayer una de las movilizaciones más visibles del día. La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) de Levante cifró el seguimiento en un 90%, frente al 7,96% que comunicó la Consejería.
A las puertas de los centros sanitarios, los médicos mostraron figuras de profesionales «quemados» y pancartas que denunciaban la precarización del sistema. Desde la primera semana de paros en diciembre, la huelga ha provocado la suspensión de más de 270.000 actos médicos en la región, y el sindicato prepara manifestaciones para mañana en Valencia y Alicante. Reclaman más personal, mejores condiciones laborales, una jornada de 35 horas y el fin de la sobrecarga asistencial que, aseguran, compromete la calidad del servicio.
En Galicia, el seguimiento oficial fue del 15% en el turno de mañana, aunque O’Mega lo elevó al 81%. En Vigo, los facultativos se concentraron ante el Hospital Álvaro Cunqueiro para denunciar que el sistema se sostiene sobre el «abuso» de los médicos, obligados a realizar guardias de 17 o 24 horas que no computan ni para la jubilación ni para su carerra.
La portavoz del sindicato, Catalina Fernández, defendió que el acuerdo alcanzado en la comunidad es «revolucionario» porque la Junta se ha posicionado a favor de una norma específica para los médicos, algo que consideran «la antesala de un futuro marco propio estatal».
Andalucía afrontó el inicio de su quinta semana de huelga con un seguimiento del 20% y un impacto acumulado que supera el millón de actos asistenciales suspendidos desde diciembre. «No nos vamos a rendir. Contra su resistencia, nuestra tenacidad y convicción». declaró Rafael Ojeda, presidente del Sindicato Médico Andaluz.
Ojeda acusó al Ministerio de mantener una estrategia de desgaste y advirtió de que el colectivo no abandonará la protesta mientras no haya una negociación real. Desde diciembre, el SAS ha tenido que cancelar consultas, operaciones y pruebas diagnósticas por valor de más de 150 millones de euros.
La huelga no se agota y el conflicto se agrava. El Ministerio sigue sin convocar una mesa específica y las autonomías gestionan la crisis y el malestar como pueden.