Entre este año y el que viene, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, la que investiga y juzga a ministros y parlamentarios, se enfrenta a una metamorfosis forzosa que amenaza con alterar su equilibrio institucional. La jubilación de varios de sus magistrados abre un escenario de renovación que, lejos de ser un trámite de relevo natural, se perfila como una batalla de trincheras en el seno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). No es un escenario nuevo, pues esta misma Sala, la que condenó al ex fiscal general del Estado y más recientemente dejó visto para sentencia el caso Mascarillas con Ábalos como protagonista, fue objeto de un primer bloqueo con motivo de la elección de su...
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