Sacarse el carné de conducir en Sevilla está resultando más que un trámite pasajero, una verdadera odisea incluso para quienes tienen el don de la paciencia. Ante la falta de examinadores y el bajo ratio de los cupos de numerosas autoescuelas, hay miles y miles de alumnos repartidos por toda la provincia de Sevilla que se mantienen a la espera de ser examinados en la segunda prueba y definitiva para concluir con este proceso que les permita obtener una licencia de conducir. En total, están haciendo cola nada menos que 27.000 potenciales conductores , tal y como afirma a este medio la organización 'Más exámenes, más examinadores', que aglutina el 80 por ciento de la formación vial de la provincia. Un atasco en toda regla. «Lo que ocurre es que llevamos ya más de un año esperando, que es el tiempo que la administración, concretamente el Ministerio del Interior, tiene paralizado nuestro trabajo», relata con suma pena Leopoldo Cotán, dueño de una autoescuela del mismo nombre en Olivares y representante de la mencionada organización, que señala a Grande-Marlaska. La suya es la tercera generación y admite que en décadas de profesión, nunca ha sido más difícil brindarle una 'L' a quien se la merece porque no tiene ocasión de demostrarlo. «No podemos ejercer nuestros derechos y darle un servicio óptimo al alumno. La plantilla de examinadores se va mermando porque no hay suficientes , y al no haber examinadores no hay exámenes», explica Cotán. Se ha llegado a tal punto de no retorno que él ha tomado la determinación de no dar más clases teóricas hasta ver aliviada tan desesperada fila. No en vano es un golpe económico a la línea de flotación de muchas autoescuelas a nivel nacional, no sólo sevillanas, y supone todo un hándicap esperar a conseguir los permisos, puesto que en algunos casos son de personas, a menudo jóvenes, que dependen de procesos laborales, tales como oposiciones o puestos de trabajo, donde en condiciones normales les hubiera llegado la licencia a tiempo y sin mayor problema. Hoy no, y son, tal y como contabilizan, seis los meses que llega a esperar un alumno en Sevilla para poder presentarse al examen práctico tras haber superado el teórico. Todo ello teniendo en cuenta que ha aprobado sin problema ese primer test, y luego no ha necesitado más clases, una costumbre cada vez más habitual, puesto que a muchos les cuesta recordar cómo conducir de tanto tiempo que pasa hasta que reciben la llamada de que podrán presentarse a la deseada prueba final. «Si multiplicamos los alumnos que hay esperando a nivel de Andalucía hay muchísimos. Este Gobierno nos tiene machacados, porque esto se financia con las tasas de los alumnos», desgrana Cotán, quien cuantifica en más de 60.000 los alumnos afectados sumando provincias como la gaditana, la onubense y la sevillana. «Al Gobierno le sobra dinero y le está pasando a otras administraciones para que tiren de otros profesores», denuncia, con el deseo de que amplíen plantillas y cambien los criterios de asignación de los cupos. Siendo su autoescuela olivarense de carácter local, Cotán mantiene en su lista de espera para rematar su permiso a unos 60 alumnos , y en mayo únicamente le permiten examinar a cuatro. Si bien es cierto que el margen es mayor para autoescuelas de mayor envergadura, sigue siendo insuficiente atajar la demanda existente en un intervalo de tiempo razonable. «Esto afecta a chavales con oposiciones», insiste el gerente de Autoescuela Leopoldo. «Gente que se está sacando un nivel u otro, que quiera sacarse permisos para conducir una moto o un tráiler», especifica. Reclama Cotán un mayor equilibrio entre los competidores, y a la espera de que encuentre una solución, se manifestará a las puertas de la jefatura de tráfico el próximo 29 de mayo a las 12.00 junto a una representación de otras autoescuelas procedentes de la provincia de Sevilla. «Yo no entiendo de política, pero no nos escuchan por ningún lado. Y hablo de Sevilla, que dicen que está mejor que en toda España», asegura. Tras tantas tasas presentadas, suscribe que es tiempo de plantarse por el bien de muchos aspirantes... y el de no pocas empresas.