Calificar la muerte de dos guardias civiles en una persecución contra el narcotráfico en Huelva, como el pasado lunes hizo María Jesús Montero, de «accidente laboral» representa, incluso para muchos socialistas, la puntilla a una campaña electoral ya profundamente deteriorada. Obligada a rectificar, la exministra de Hacienda es desde hace tiempo una candidata depauperada y encarna muchos de los vicios que han terminado definiendo al sanchismo. El tremendo error de reducir la muerte heroica de dos agentes a una fórmula burocrática vacía de dignidad la labor de quienes se juegan la vida frente al narcotráfico y revela hasta qué punto cierta política ha perdido contacto con la realidad y con el dolor de los ciudadanos. La frase coincide en el...
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