Ryanair “estalla” en Grecia por las tasas: cierra bases, recorta 700.000 plazas y destapa un escándalo millonario
Ryanair continúa con los recortes. La low cost irlandesa reducirá su operativa en Grecia durante este invierno: ha anunciado el cierre de su base de tres aviones en Tesalónica, recortes en el aeropuerto de Atenas y la paralización de operaciones invernales en Creta. La decisión supondrá la pérdida de 700.000 asientos —un 45% menos respecto al invierno anterior— y la cancelación de 12 rutas nacionales e internacionales.
La compañía atribuye esta decisión a las elevadas tasas aeroportuarias aplicadas en Grecia, especialmente en los aeropuertos gestionados por Fraport Greece, filial de la gestora alemana del aeropuerto de Frankfurt. Según Ryanair, las tarifas aeroportuarias han aumentado un 66% desde antes de la pandemia, pese a que el Gobierno griego redujo en un 75% la tasa de desarrollo aeroportuario, pasando de 12 a 3 euros por pasajero desde noviembre de 2024.
La aerolínea considera que esta reducción "debería haber impulsado directamente la conectividad y el turismo durante todo el año en Grecia". No obstante, la mayoría de los aeropuertos no han trasladado esa rebaja fiscal a las aerolíneas ni a los viajeros y, por el contrario, han continuado elevando sus propios costes operativos.
"En consecuencia, los aeropuertos griegos ya no son competitivos durante la temporada baja y los meses de invierno, cuando la dependencia del sector turístico de las conexiones de bajo coste es más acuciante", explican desde Ryanair.
El impacto de los recortes será especialmente significativo en Tesalónica. La aerolínea asegura que el pasado invierno aportó el 90% de la capacidad aérea internacional de la ciudad. El cierre de la base implicará la retirada de tres aeronaves valoradas en unos 300 millones de dólares, además de la supresión de conexiones con destinos como Berlín, Frankfurt, Venecia, Estocolmo o Zagreb.
La compañía también abandonará las operaciones invernales en los aeropuertos de Chania y Heraclión, en Creta, reduciendo todavía más la conectividad turística fuera de la temporada estival. Según la aerolínea, los aviones serán reasignados a mercados "más competitivos" como Albania, Suecia o regiones italianas donde las reducciones fiscales sí se han traducido en menores costes aeroportuarios.
El director comercial de Ryanair, Jason McGuinness, advirtió de que Grecia corre el riesgo de perder inversión, empleo y crecimiento turístico si no revisa el modelo tarifario aeroportuario. La compañía afirma haber propuesto al Ejecutivo griego un plan para aumentar el tráfico hasta 12 millones de pasajeros anuales (+70%), incorporar 10 nuevos aviones e inaugurar 50 rutas en cinco años. Sin embargo, esa expansión queda condicionada a una congelación de las tasas aeroportuarias y a que la reducción del 75% en la tasa de desarrollo aeroportuario se traslade a los pasajeros.
"Lamentablemente, Grecia seguirá perdiendo oportunidades de inversión, turismo y desarrollo del tráfico hasta que Fraport Greece y Atenas abandonen su vergonzosa práctica de quedarse con esta rebaja fiscal", asegura McGuinness.
Esta situación refleja el creciente choque entre aerolíneas de bajo coste y gestores aeroportuarios en Europa, en un contexto en el que el turismo sigue batiendo récords, pero los costes operativos amenazan la conectividad aérea en mercados clave.