Chesterton sigue siendo actual
David Cerdá es el traductor de esta nueva edición de La esfera y la cruz (Ed. Rialp. Madrid, 2026, 318 págs.), una de las novelas más destacadas de Gilbert Keith Chesterton (1874-1936).
La historia se inicia con el descenso de Lucifer a la tierra, acompañado por Miguel, en una aeronave. Mientras tanto, en Londres, Maclan, un católico convencido, y Turnbull, director de un periódico defensor a ultranza del ateísmo, movidos por la pasión por la verdad, deciden enfrentarse en un duelo a muerte, a pesar de que la ley lo prohíbe.
A partir de este hecho, se suceden una serie de aventuras sorprendentes, descabelladas y divertidas, porque se repite una y otra vez que, en cuanto se disponen a batirse en un lugar que consideran apropiado y aislado, hay algo o alguien que se lo impide.
Mientras tanto, la opinión pública, espoleada por la prensa, sigue el caso con pasión, mientras que la policía persigue a los duelistas por todas partes. El final es apocalíptico, en un manicomio, con la reaparición de Lucifer y de Miguel y de todos los personajes que han figurado en las páginas precedentes.
Chesterton es un mago de la imaginación, de la ironía, del humor, de la paradoja. En esta novela, se vale de estos talentos para escribir un relato simbólico sobre la fe y la razón en un mundo más bien indiferente.
Hay un plano de la novela que es el de la acción de unos aventureros, con situaciones muy divertidas, pero el trasfondo es denso, por las polémicas de los protagonistas, con abundantes diálogos, a los que define como dos locos cuerdos y combativos. Realismo, con descripciones de lugares concretos de Inglaterra, fantasía, y la invitación a reflexionar sobre la verdad.
Con un estilo brillante, Chesterton se adelanta a cuestiones hoy vivas, como el papel del cientificismo y sus riesgos, la influencia de los medios de comunicación sobre la sociedad, el papel del estado, etc. Un clásico.