Se le atribuía a San Isidro Labrador el milagro de haber encontrado agua en época de sequía. En la tarde temprana, el cielo parecía hablar a los madrileños en su honor, aunque la lluvia daba tregua y apenas se vislumbraban nubes desde la plaza cuando, pasadas las ocho, comenzaba el pregón de las fiestas de Madrid . Añadía el frío un halo de nostalgia poco festivo cuando se reunían chulapos y chulapas en el corazón de la Plaza de la Villa. Hablaban unos y otros mientras eclosionaba el Madrid más castizo entre el atuendo que dicta la actualidad. Posaba uno de los chulapos más ancianos, de traje negro, apoyado en un paraguas que hacía las veces de bastón, mientras su...
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