¿Por qué los cruceros son tan propensos a los brotes de enfermedades? Un científico revela por qué las infecciones son tan difíciles de detener en el mar
Los cruceros, “ciudades flotantes” propensas a brotes: tres muertos por hantavirus reavivan las alertas sanitarias
Un modelo de viaje cómodo… pero con riesgos invisibles
Los cruceros se venden como vacaciones sin estrés, pero su diseño los convierte en espacios especialmente vulnerables a la propagación de enfermedades. Así lo advierte Vikram Niranjan, profesor de salud pública en la Universidad de Limerick, quien señaló al Daily Mail que estas “ciudades flotantes” facilitan contagios que luego son muy difíciles de frenar.
La advertencia llega tras un brote de hantavirus, una enfermedad rara y potencialmente mortal, en el crucero MV Hondius, que zarpó de Argentina hace un mes. Tres pasajeros han muerto y otros tres han sido evacuados a Países Bajos para recibir atención médica, según la Organización Mundial de la Salud. Mientras el barco permanece fondeado frente a Cabo Verde, unos 150 pasajeros siguen aislados en sus cabinas mientras se llevan a cabo tareas de desinfección y medidas de salud pública.
Niranjan explica que los cruceros comparten elementos que favorecen la transmisión de virus como COVID-19, norovirus, legionela o incluso enfermedades más inusuales como el hantavirus. Los buffets, los utensilios compartidos, los pasillos estrechos, los ascensores y los salones abarrotados crean un entorno donde los patógenos se mueven con facilidad.
El precedente del Diamond Princess
El experto recuerda el caso del Diamond Princess en 2020, donde 619 pasajeros y tripulantes dieron positivo por Covid. Las condiciones del barco —aire compartido, espacios cerrados y convivencia prolongada— aceleraron la transmisión.
El norovirus, conocido como el “virus de los vómitos”, es la infección más asociada a los cruceros. Una revisión científica identificó 127 brotes documentados, muchos vinculados a alimentos contaminados, superficies sucias o transmisión directa entre pasajeros.
Ventilación y convivencia: factores que agravan el riesgo
Los cruceros no son cajas herméticas, pero dependen en gran medida de espacios interiores donde la ventilación puede no ser óptima. Estudios sobre calidad del aire en barcos muestran que los contagios aumentan en cabinas, restaurantes y teatros si los sistemas no funcionan correctamente.
Los cruceros atraen a un público mayor, a menudo con enfermedades crónicas que agravan los efectos de cualquier infección. Aunque los barcos cuentan con instalaciones médicas, estas están pensadas para primeros auxilios y cuidados básicos, no para gestionar brotes rápidos y complejos.
La legionela puede propagarse a través de sistemas de agua contaminados, como jacuzzis o spas. El hantavirus, transmitido por roedores, es extremadamente raro en barcos, pero el brote del MV Hondius demuestra que cualquier patógeno encuentra terreno fértil en espacios cerrados y densamente ocupados.
Cómo reducir el riesgo antes y durante el viaje
Niranjan recomienda revisar vacunas, contratar seguros que cubran enfermedades y, ya a bordo, lavarse las manos con agua y jabón, evitar buffets si aparecen síntomas y avisar al personal médico ante cualquier malestar. El gel hidroalcohólico ayuda, pero no sustituye al lavado tradicional.