Xi lleva la depuración del EPL al terreno de la ejemplaridad con penas capitales a dos exministros de Defensa
Un tribunal castrense chino impuso sendas penas capitales con suspensión de dos años a los exministros de Defensa Wei Fenghe y Li Shangfu, situando por primera vez en el escalón ministerial la depuración disciplinaria más intensa aplicada al vértice del Ejército Popular de Liberación desde 1949. La decisión consolida un patrón de control vertical sobre la cadena de mando, en el que la proximidad al centro decisor no actúa como salvaguarda frente a la jurisdicción partidaria ni a los mecanismos internos de corrección.
El fallo, dictado a puerta cerrada por un órgano judicial militar bajo la supervisión directa de la Comisión Militar Central (CMC) que encabeza Xi Jinping, declaró a ambos generales culpables de cohecho agravado, abuso de autoridad y vulneración reiterada de las normas de integridad en las Fuerzas Armadas, tipificadas en la Ley de Supervisión Militar de 2021. La resolución incorpora además la inhabilitación política de por vida y la confiscación íntegra del patrimonio, y fija que, tras la preceptiva conmutación a cadena perpetua al término de la suspensión, el dúo en desgracia no podrá acceder ni a reducciones de pena ni a libertad condicional, según la agencia oficial Xinhua.
El ejército es uno de los principales objetivos de la campaña anticorrupción de Xi, incluso Pekín ha afirmado que han sucumbido a ella más generales que los que murieron en décadas de guerra durante el siglo XX.
Dos ministros, una misma soga
Wei Fenghe, general de cuatro estrellas y titular de Defensa entre 2018 y 2023, fue declarado culpable de aceptar sobornos, mientras que su sucesor Li Shangfu —destituido abruptamente en octubre de 2023 tras apenas siete meses en el cargo— fue imputado tanto por recibir como por ofrecer comisiones ilegales. Ambos habrían operado dentro de una misma estructura corrupta enraizada en el sistema de adquisiciones y contratos de defensa. Al parecer, las irregularidades se concentraron en el ámbito de los sistemas de misiles y la modernización de la Fuerza de Apoyo Estratégico, rama del EPL a la que ambos estuvieron vinculados a lo largo de sus carreras.
En el comunicado de acusación contra Wei, las autoridades emplearon una fórmula particularmente severa: "ha perdido su lealtad y su integridad", eufemismo que sugiere traición al Partido o compromiso con fuerzas hostiles. El texto oficial señaló que "su fe ha colapsado" y que sus acciones "contaminaron gravemente el entorno político de las fuerzas armadas, causando un daño inmenso a la causa del Partido, a la defensa nacional y desarrollo militar".
Un mando fantasma con el último hombre en pie
La depuración en la cúpula castrense representa un desmantelamiento inédito de la Comisión Militar Central surgida tras el XX Congreso del Partido en octubre de 2022, y deja a Zhang Shengmin como único miembro de uniforme de aquella composición inicial. Xi ya había intervenido anteriormente contra la jerarquía de mayor rango: los dos antiguos vicepresidentes de la CMC en la etapa de Hu Jintao —Xu Caihou y Guo Boxiong— fueron apartados por corrupción. Sin embargo, ambos fueron objeto de pesquisas una vez retirados, no durante el ejercicio de sus funciones.
Antes de la decisión conocida este jueves, Guo Boxiong, junto a Fang Fenghui, exjefe del Estado Mayor Conjunto del EPL, recibieron las sanciones más severas impuestas a mandos bajo Xi y ambos fueron condenados a cadena perpetua, en 2016 y 2019, respectivamente.
Terremoto en el búnker de Xi
Los encausamientos se enmarcan en una limpieza estructural del EPL sin precedentes por su amplitud y ritmo. Desde 2023, Xi ha apartado al menos a nueve generales de alta graduación vinculados a la Fuerza de Misiles —el componente nuclear y balístico del aparato militar chino—, además de a varios ejecutivos de los principales conglomerados estatales de defensa, incluidos AVIC y CASC, pilares de la industria aeroespacial y de armamento. El caso más reciente en el ámbito industrial lo protagoniza Tan Ruisong, expresidente de AVIC —responsable de los cazas furtivos J-20 y J-35—, condenado en abril a pena de muerte con suspensión por apropiarse de más de 613 millones de yuanes (89 millones de dólares) mediante sobornos y uso indebido de información privilegiada entre 1998 y 2024.
La cacería ha alcanzado incluso al segundo mando de mayor rango tras el propio Xi. En enero, las autoridades comunicaron la apertura de diligencias contra Zhang Youxia, vicepresidente de la CMC, por “graves violaciones de la disciplina y la ley”, fórmula habitual en expedientes de alta sensibilidad política.
El aspecto más significativo del caso Zhang - nacido en 1950 y, por tanto, fuera del umbral legal para la pena capital según el código penal chino - reside en la imputación de haber “pisoteado” y erosionado el “sistema de responsabilidad del presidente”, principio que concentra el mando último en el líder del Partido.
Cuestionar ese esquema constituye una transgresión estructural, al insinuar la existencia de canales de autoridad al margen del vértice oficial. El diario PLA Daily llegó a señalar que Zhang había debilitado “el liderazgo absoluto del Partido sobre el ejército”. Por su parte, The Wall Street Journal informó en enero de que, en sesiones internas, se le acusó de filtrar información sobre armamento nuclear a Washington, una alegación que —con independencia de su verificación pública— cumple la función de redefinir esta limpieza de sangre como asunto de patriotismo, y no de lucha por el poder.