El pánico por la crisis de vivienda se generaliza: el 80% de los españoles denuncia una oferta de alquiler en mínimos que empeorará en los próximos años
No encontrar vivienda por la escasa oferta y los altos precios se instala como un miedo colectivo de la población española. Las tensiones en el mercado del alquiler y la compraventa han desatado el pesimismo entre los españoles, que ya ven la dificultad para encontrar vivienda como un problema estructural que se recrudecerá en los próximos años. Según una encuesta de Fotocasa realizada durante los primeros meses de 2026, el 81% de los ciudadanos denuncia una escasez de oferta de alquiler en su zona, una tasa que crece desde el 78% registrado en el mismo periodo de 2025. El mercado de compraventa también muestra un deterioro en la percepción de disponibilidad. En el primer semestre de 2026, el 71% de los ciudadanos considera que la oferta de vivienda en venta es escasa, frente al 65% del año anterior.
"La escasez de oferta es hoy el gran problema de la vivienda en España. Durante años, la demanda ha mantenido gran fortaleza, impulsada por la creación de hogares, los cambios demográficos y la necesidad de mejorar la calidad de vida a través de la vivienda. Sin embargo, la oferta no ha crecido al mismo ritmo", señala María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa.
"Esta brecha entre una demanda muy intensa y un parque disponible insuficiente es la que está tensionando los precios, reduciendo las oportunidades de acceso y generando una sensación creciente de frustración entre los ciudadanos. Además, aunque el arrendamiento sigue siendo el mercado más tensionado, la percepción de falta de vivienda en compra también aumenta con fuerza. Esto confirma que estamos ante una crisis de accesibilidad sin precedentes", advierte Matos.
Los españoles responsabilizan de esta escasez en el mercado del alquiler a la falta de vivienda pública (36%), la inseguridad jurídica para los propietarios (35%), el el aumento de viviendas turísticas (31%), falta de obra nueva (28%) y los requisitos exigidos a los arrendadores (27%). Otros factores señalados, aunque en menor medida, son la proliferación del alquiler temporal (22%), la limitación de precios (21%) y la existencia de viviendas vacías (15%).
En compraventa, los encuestados apunta a la falta de vivienda pública (45%), la falta de construcción de nuevas viviendas (40%) y los elevados costes de construcción (30%). Otros motivos que también señalan son el envejecimiento del parque inmobiliario, la escasez de suelo disponible, el aumento de la población en determinadas zonas, la compra por parte de extranjeros o la ocupación ilegal.
Sorprendentemente no son los jóvenes, atrapados en el círculo vicioso de los altos precios de la vivienda -con sus salarios más bajos no pueden comprar, se ven abocados a vivir de alquiler y las altas rentas les impiden ahorrar para convertirse en propietarios- los que perciben un panorama más hostil. Según la encuesta de Fotocasa, el 66% de los jóvenes de entre 18 y 24 años considera que la oferta es escasa, porcentaje que se eleva hasta el 84% entre los ciudadanos de 55 a 75 años. En el caso de la vivienda en compra, también se observa una tendencia al alza en todas las cohortes, aunque con una brecha menos pronunciada -las tasas oscilan entre el 69% y el 72%-.
El horizonte es, para todos, sombrío. El 77% de los ciudadanos cree que la oferta de vivienda en alquiler empeorará o seguirá igual en los próximos años. En concreto, la mitad de los encuestados (50%) anticipa que la situación seguirá siendo casi igual de cruda en los próximos años, apenas un punto por encima del registro de 2025. Un 23% confía en un incremento de la oferta -por debajo del 25% del año anterior-, mientras que un 27% augura que la escasez de viviendas persistirá, en sintonía con la tendencia previa.
En el mercado de compraventa, el pulso es similar, aunque con una sensación de mayor quietud: el 55% cree que el escenario se mantendrá estable, repitiendo el patrón del primer semestre de 2025. A su vez, un 26% espera un aumento de la oferta -tres puntos menos que el año anterior-, frente a un 19% que anticipa una contracción del número de viviendas disponibles, dos puntos por encima de quienes sostenían esa visión en 2025.