Así ha sido el feo empujón de Simeone a Berta cuando acababa el Arsenal - Atlético
No podía Simeone con los nervios y con el enfado. El Atlético no conseguía superar el entramado defensivo del Arsenal y el final de la semifinal de Champions se acercaba sin remedio. Lo que se vivió en la banda de los entrenadores en los últimos minutos del encuentro fue dantesco, con Berta, ex directivo del Atlético pidiendo el final y Simeone yendo a por él, con, puede, varias cuentas pendientes. La tensión se cortaba con un cuchillo, una atmósfera cargada de frustración y rabia contenida que explotó en una escena impropia de la formalidad que se le presupone a un duelo de esta magnitud en la máxima competición continental.
Simeone estalla
El Atlético de Madrid, con el agua al cuello y la derrota asomando en el horizonte, veía cómo el reloj se consumía, implacable, sin encontrar la fórmula para perforar la muralla londinense. En ese escenario de desazón colectiva, el banquillo colchonero se convirtió en un hervidero de emociones a flor de piel, y fue entonces cuando la figura de Diego Pablo Simeone, dejó escapar un estallido contenido que se tradujo en un gesto inequívoco hacia Andrea Berta. El preparador argentino se aproximó al director deportivo del Arsenal, un exmiembro del propio Atlético, y le propinó un empujón con la mano abierta, un reproche físico que evidenciaba la profunda insatisfacción que embargaba a todo el entorno rojiblanco.
Andrea Berta y las cuentas pendientes
Las cámaras captaron a la perfección el instante del altercado, situado a escasos metros de los banquillos. Berta, ajeno al enfado incipiente del argentino, se mostraba efusivo en sus gestos, haciendo aspavientos y dirigiendo la mirada al colegiado, como clamando por el pitido final que sellara la suerte del encuentro. Su actitud, percibida por Simeone como una mofa o una falta de respeto en un momento de máxima dificultad para su equipo, desató la reacción del técnico, quien no dudó en ir a increparle, buscando una respuesta o, simplemente, descargar la impotencia acumulada.
La intervención rápida y decidida de otros miembros de los cuerpos técnicos y del personal de la UEFA fue crucial para evitar que la discusión escalara a un enfrentamiento mayor, logrando separar a ambos contendientes en un instante de máxima tensión.
Un final agónico
La situación se gestó en un momento cumbre del partido, con el Atlético desesperado por encontrar el gol que le diera aire y la esperanza de forzar la prórroga. El Arsenal, por su parte, se empleaba con la misma fiereza, ahogando cualquier intento ofensivo de los visitantes y defendiendo con uñas y dientes su mínima ventaja. Cada balón recuperado por los ingleses, cada segundo que pasaba sin que el marcador se moviera a favor del Atlético, alimentaba la angustia en las gradas y en los banquillos, creando un caldo de cultivo perfecto para que los nervios se desbordaran.
El encuentro llegó a su epílogo en el minuto 95, con el marcador sellado en un 1-0 favorable al Arsenal, un resultado que dejaba al Atlético sin opciones y consolidaba el sueño europeo de los londinenses. El único tanto de la contienda, que a la postre sería definitivo, llevaba la firma de Bukayo Saka, quien había adelantado a su equipo en el último suspiro de la primera mitad, en el minuto 45. Esa diana tempranera, un golpe anímico considerable para los rojiblancos, marcó el camino de una noche complicada, de un partido que se les hizo cuesta arriba desde ese preciso instante.
Con esta victoria, el Arsenal selló su pasaporte directo a la final de la Champions League, un prestigioso evento que tendrá lugar en Budapest. La ilusión en la capital inglesa se desborda ante la posibilidad de levantar la "Orejona", un trofeo esquivo para el club. El rival que aguardará en la cita cumbre saldrá del duelo que enfrentará al Bayern de Múnich y al Paris Saint-Germain, una eliminatoria que promete ser igual de apasionante y mucho más divertida.