La «caza» a los copiones que utilizan dispositivos inteligentes casi invisibles para aprobar los exámenes sin esfuerzo no solo ha llegado a las facultades, donde ya se están implementando los detectores de radiofrecuencia para divisar cualquier transmisión de información, como es el caso de la Universidad de Alicante (UA). Las pillerías de los alumnos y las múltiples trampas que se pueden hacer como consecuencia del avance de la tecnología ha obligado a los institutos a «rearmarse» frente al uso fraudulento de la inteligencia artificial (IA).