Se puso el público en pie para tributar una ovación a Morante, preocupado por no saber cómo igualar lo del jueves. Decía a los suyos que no sabía qué más hacer. Pero cada tarde con el sevillano es una noche de Reyes, una sorpresa tras otra. Mágica su primera faena, completísima con capote, muleta y espada. De dos orejas inapelables. de verdad, ¿se puede comparar esa obra de arte con otras de oreja? Qué poca sensibilidad artística, señor presidente. Y con el primer toro, lo que siempre da un plus más de dificultad y de importancia. En el burladero de capotes aguardaba la salida de Pelifino, con la cabeza abajo y movmientos con el cuello hacia uno y otro lado....
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