La Justicia Europea obliga a las aerolíneas a compensar por demoras aunque la causa sea un vuelo anterior retrasado
El fallo emitido por el Tribunal General el pasado cuatro de marzo, en el marco del asunto T-656/24, supone un giro relevante en la interpretación de los derechos de los usuarios del transporte aéreo.
La cuestión jurídica se originó a raíz de la reclamación presentada por dos ciudadanos que sufrieron un aterrizaje con más de tres horas de demora en un vuelo entre Düsseldorf y la localidad búlgara de Varna.
La aerolínea argumentó que el contratiempo se debía a una circunstancia excepcional ajena a su control: el colapso generalizado de los filtros de seguridad en el aeropuerto de Colonia-Bonn, que ralentizó la llegada de los pasajeros de un vuelo precedente.
Sin embargo, la Corte europea ha determinado que el factor desencadenante del perjuicio no fue el tapón en los arcos detectores, sino la maniobra empresarial posterior.
Los magistrados europeos han aclarado que el nexo causal entre el suceso extraordinario original y la tardanza del vuelo subsiguiente puede romperse cuando la aerolínea interpone una conducta autónoma.
En este caso concreto, la firma decidió deliberadamente retener la aeronave para esperar a los ocupantes del trayecto anterior que permanecían atrapados en las colas de inspección.
Esta demora inicial, que superó las cinco horas, provocó una reorganización completa de la flota programada para ese día, obligando a destinar un aparato de sustitución para cubrir la ruta de los demandantes.
Para el Tribunal, esa espera constituyó la causa determinante del trastorno sufrido por los pasajeros del segundo vuelo, anulando así la posibilidad de invocar la eximente de "circunstancias extraordinarias" prevista en el Reglamento europeo.
La imposibilidad de ponderar los intereses de distintos pasajeros
La sentencia subraya un aspecto especialmente novedoso en la práctica judicial comunitaria: la aerolínea carece de potestad para equilibrar los perjuicios entre distintos grupos de clientes. El fallo recoge expresamente que la compañía "no puede invocar el interés de los pasajeros del vuelo anterior en ser transportados en un plazo razonable, puesto que no le corresponde ponderar los intereses de los diferentes grupos de pasajeros afectados".
De este modo, aunque la espera pudiera considerarse una muestra de buena voluntad hacia quienes quedaron atrapados en los controles, dicha decisión empresarial no puede trasladar las consecuencias económicas de la compensación a los viajeros del vuelo posterior.
No obstante, la resolución introduce un matiz importante que deberá ser verificado por el tribunal alemán que elevó la cuestión prejudicial.
La ruptura del vínculo causal solo operará si la decisión de aguardar no venía impuesta por una obligación legal ineludible.
Será, por tanto, el Tribunal Regional de lo Civil y Penal de Düsseldorf quien deba constatar si la aerolínea actuó con libertad de criterio o, por el contrario, estaba compelida por alguna normativa aeronáutica o de seguridad a retener el vuelo.
La sentencia, que resuelve una petición de decisión prejudicial exclusivamente en materia de compensación a pasajeros aéreos, no cierra el litigio nacional, pero fija la doctrina interpretativa que deberá guiar la resolución final del caso alemán.