Francisco Gamboa: el desamparadeño exPLN que cosecha elogios incluso de sus adversarios
El economista Francisco Gamboa, de 46 años, asumirá a partir del próximo 8 de mayo el primer lugar en la línea de sucesión presidencial. El nuevo vicepresidente tiene sus —profundas— raíces en el Partido Liberación Nacional (PLN), donde comenzó su vida política y coincidió con personas que hoy lo acompañan en el Partido Pueblo Soberano (PPSO). Pero su salida del PLN y entrada al chavismo no evita que el desamparadeño coseche elogios incluso de sus adversarios.
Para conocer más al hombre de confianza de la presidenta electa Laura Fernández, Revista Dominical conversó con personas que lo conocieron en sus comienzos en la política y su paso por las cámaras empresariales; todas ellas abundan en definir a Gamboa como un hombre extremadamente amable y agradable, incluso sus excompañeros verdiblancos lo tienen en alta estima y lo consideran un amigo.
“De Fran Gamboa solo cosas positivas puedo decir”
La cita que acaba de leer es normal si el emisor fuera un familiar o compañero político de Gamboa, pero es bastante menos común si la pronuncia un adversario político, como lo es el secretario general del Partido Liberación Nacional, Miguel Guillén.
Y sí, RD confirmó que Gamboa encuentra palabras de estima en propios y extraños, en el PLN y hasta en el PUSC. Guillén lo define como un hombre afable, respetuoso y gentil, que durante su juventud pasó por las filas verdiblancas de forma tibia, sin ocupar ningún puesto pero gestando muy buenas relaciones interpersonales.
De ahí viene la relación de amistad que lo une con los alcaldes de San Carlos, Juan Diego González, y de Río Cuarto, José Miguel Jiménez, ambos electos para sus cargos con el PLN pero renunciaron al partido en 2025 para unirse al chavista Partido Pueblo Soberano (PPSO). González, Jiménez y Gamboa estrecharon manos más de una vez bajo las tiendas verdiblancas.
Gamboa empezó a estudiar Economía en la Universidad de Costa Rica (UCR) a finales de los años 90 —puede haber coincidido con Karol Fernández, hermana de la presidenta electa, estudiante en la misma carrera por entonces—.
El desamparadeño se graduó en 2002 y ese mismo año asumió como asesor de la División Económica del Banco Central de Costa Rica (BCCR). De ahí escaló rápido, tras pasar por Procomer y la Cámara de Comercio, para 2015 ya era director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Costa Rica.
Varias personas consultadas por Revista Dominical, que prefirieron mantener su nombre en anonimato, abundaron en que Gamboa era un joven amable, de buenas formas, propositivo y formal, pero de bajo perfil, con la “chispa” para “caer bien” y la valiosa destreza para ser un mediador y moverse por el ámbito empresarial. En la jerga anglosajona a estas personas se les suene definir como un "fixer“, es decir, una persona con la capacidad de facilitar y resolver problemas.
Un exdiputado liberacionista calificó a Gamboa como “un hombre honesto con perspectiva realista sobre el sector productivo”, gracias a sus años de trabajo en las cámaras de Industrias y Comercio, de la mano del experimentado Enrique Egloff.
Mientras ascendía, Gamboa hacía amistades y buenas relaciones por doquier.
Consultado por RD, Miguel Guillén aseguró que nunca dudó de “los valores y principios liberacionistas de Fran”, como él mismo le dice. Por eso mismo, afirma que le “extrañó dolorosamente” cuando conoció que, en 2022, el joven economista dejó su cargo como director de Relaciones Institucionales del Banco Nacional (BN) para “recalar en filas chavistas”: asumió como ministro de Economía, Industria y Comercio del gobierno de Rodrigo Chaves.
El secretario general del PLN consideró que Gamboa “entró en una incoherencia”; afirma estar seguro de que el vicepresidente electo mantiene un vínculo con los “valores y principios liberacionistas”, pero su afiliación al chavismo es “una contradicción”. Pese a esto, recomendó al gobierno entrante darle un rol protagónico al economista.
En ese puesto se ganó la confianza del presidente pero, sobre todo, la estrecha amistad de la entonces ministra y ahora presidenta electa, Laura Fernández. Todos en los corrillos políticos coinciden en que Gamboa es la mano derecha de Fernández, de quien es íntimo amigo.
A diferencia del segundo vicepresidente, Douglas Soto, Gamboa viene desde el hueso duro del chavismo, proyecto que integró desde su primer día en el ejercicio del poder. Además, su relación de amistad con la presidenta le permitirá mantener una comunicación mucho más directa.
Esa será su línea de salida para a partir del traspaso de poderes, el próximo 8 de mayo, el primero de 1461 días que la fórmula presidencial tiene por delante y, quizás, de las vicepresidencias salga el próximo delfín del chavismo.