Una vez escuché decir a monseñor Argüello que a cada evento de la historia le sucede una respuesta evangélica. Así, ante la caída de Roma, surge Agustín de Hipona; ante la cristiandad enferma de las Cruzadas, Francisco de Asís; ante la crisis del papado de Aviñón, Catalina de Siena; ante la Reforma protestante, Ignacio de Loyola y Teresa de Jesús; ante la soberbia racionalista, Lourdes; ante la cuestión obrera, León XIII; ante la Primera Guerra Mundial, Fátima; ante el comunismo, Juan Pablo II, y concluía Argüello diciendo que, si tratamos de impedir que la historia transcurra, estaremos impidiendo también la consecuente respuesta evangélica. El mayor problema que hoy tiene Occidente es el auge de la extrema derecha, es decir, del...
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