La afición sevillana y a buen seguro la del mundo entero -porque las faenas como la que ayer se vio en la Maestranza trascienden las fronteras de lo físico y lo tecnológico- aún sigue prácticamente en estado shock artístico y pasional tras la formidable clase de historia taurómaca que ayer dejó Morante de la Puebla en el coso sevillano, dejando bien claro que no sólo es un Maestro con mayúsculas, sino un auténtico catedrático de Historia del Arte... taurino. La estampa del torero antiguo que ayer nos brindó Morante, sentado en una silla de Quidiello con una pierna montada sobre la otra, es una reactualización en pleno siglo XXI de una suerte que funciona a modo de puente entre la...
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