Los avistamientos de jabalíes en las grandes ciudades se han convertido en una imagen recurrente en los últimos tiempos. Estos animales salvajes cada vez se acercan más a los núcleos urbanos y su presencia habitual se ha vuelto un problema reiterado, tanto para humanos como para las autoridades. Ahora, en Polonia, parecen haber encontrado la solución para ahuyentarlos: un robot humanoide. Se trata de Edward Warchocki, un androide que ha conquistado a todos por sus peculiares acciones. A través de un vídeo viral grabado en Varsovia (Polonia), Edward Warchocki ha adquirido una fama completamente inesperada. Su imagen corriendo detrás de los jabalíes, que huían despavoridos ante su presencia , le ha catapultado al mundo. Este robot humanoide forma parte de un proyecto liderado por Radosław Grzelaczyk y Bartosz Idzik, creadores de la empresa MERA Robotics . Además, está equipado con un avanzado software y posee el modelo Unitree G1, que está fabricado por la empresa Unitree Robotics. Con una altura de 132 centímetros , Edward Warchocki es capaz de mantener conversaciones autónomas, moverse con total solvencia y actuar de manera natural frente a las personas. Edward Warchocki se ha convertido en un auténtico fenómeno desde que desembarco en las redes sociales en Polonia y no solo por espantar a jabalíes. Sus acciones han conquistado a todos y hay vídeos que ya tiene más de siete millones de reproducciones en TikTok. Prácticamente se ha convertido en un 'influencer', acumulando más de 250.000 seguidores en TikTok . Su contenido podría ser el de cualquier persona, pues se centra principalmente en compartir su día a día. En sus vídeos se puede observar cómo realiza tareas cotidianas, desde ayudar a personas a completar carreras o incluso bailar . Es más, llegó a pronunciar un pequeño discurso en la cámara baja del Parlamento polaco. Una serie de gestos que demuestran cómo es capaz de hacer de todo e, incluso, estar integrado en la sociedad. Su puesta en escena ha reabierto el debate sobre el uso de los robots en el día a día. Unos defienden que puede ser una solución real ante los problemas cotidianos y otros dicen que puede convertirse en una herramienta peligrosa.