Érase una vez un león distinto a los demás, cuyo rugido era más suave que el del resto y que a veces arrastraba sus patas traseras para caminar. Aventura tras aventura, el león Tizón demostró a sus compañeros de sabana que «no importa como seas. Lo importante es lo que llevas en tu corazón». Acabó convirtiéndose en alguien admirado, que visitaba los colegios para enseñar a los cachorros a empatizar con e incluir a todos los animales, con independencia de los rasgos que los diferenciaban. Detrás de este cuento y sus lecciones está la historia real de Víctor Núñez, un joven con parálisis cerebral que con cuatro años asistió a un campamento de ASPAYM, para acabar ostentando en la actualidad...
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