Se acaba una Feria a la que muchos miraban con ojos de francotirador para ver en qué momento el Gobierno local, que se estrenaba en la gran prueba de fuego, metía la pata. Atrás quedaba la Semana Santa que había tenido poco de semana y más bien de ratitos sueltos entre chaparrones. Demasiados días seguidos metidos en agua que hicieron prácticamente inútil el dispositivo previsto para la otra gran celebración de la ciudad. Así que tocaba examen esta última semana para Sanz y los suyos, especialmente para los concejales de Fiestas Mayores y de Seguridad Manuel Alés e Ignacio Flores, quienes después de lo vivido, sólo resta felicitarlos. Los lunares, que los hubo y no sólo en los trajes de...
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