El aplauso con vítores que se llevó ayer Miquel Iceta (durante más de un minuto, antes incluso de hablar, pero después también) puede servir como un termómetro del estado de la (cartera de) Cultura. Menuda clac. Su discurso amable con el sector , allí presente, y los saludos a los comunes (de Barcelona en Comú) y a algún antecesor le hicieron quedar como un gran anfitrión en su cese y toma de posesión de Ernest Urtasun. Va a ser mucho mejor como exministro que cuando llegó para federalizar la cultura y financiar la cocapitalidad de Barcelona y el bono. Ernest Urtasun agradeció en su turno, también aplaudido largamente, estar tan arropado por Yolanda Díaz y tantos compañeros de sus filas,...
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