El tiempo no siempre ayuda. El año y medio transcurrido desde la reorganización del tráfico no ha sido suficiente para que se normalice la circulación en una de avenidas más emblemáticas de la ciudad. La confusión por la señalización, tanto la horizontal (el embrollo de las líneas sobre la calzada) como por la vertical (en postes y semáforos), provoca que sean innumerables las infracciones que se cometen a diario, la mayoría por transitar por el carril exclusivo para autobuses y taxis de la Rambla de Méndez Núñez. Basta por apostarse, por ejemplo, en el cruce con Altamira para observar cómo un coche tras otro, además de furgonetas y motocicletas, circulan por donde no pueden, exponiéndose a las multas de la Policía Local, que habitualmente se imponen a través de la «captación de imágenes» por alguna de las numerosas de cámaras instaladas en la avenida que conecta la Explanada con Alfonso el Sabio.