¿Se imagina tener movilidad reducida, necesitar de muletas al bajar de su coche y tener que recorrer varios metros hasta llegar a la puerta de su casa? ¿Se lo imagina teniendo además concedida una plaza a su nombre cerca de su casa que no ha podido utilizar? Todas estas situaciones que pueden parecer surrealistas son el inconveniente diario de muchos vecinos de Alicante. Mientras, las asociaciones de personas con discapacidad solicitan que no se dejen de conceder plazas personalizadas a quienes las necesitan, así como que las que ya hay se protejan mediante sanciones a quienes las ocupen.