Durante un largo período de tiempo, se creía que el
tabaco carecía de una fecha de caducidad precisa, aunque se reconocía que su calidad se veía afectada con el paso del tiempo. No obstante, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad CEU-Cardenal Herrera ha revelado que el
tabaco es un producto semiperecedero, con una vida útil que puede alcanzar hasta seis meses, dependiendo de la marca específica.
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